viernes, noviembre 30, 2007

BorrajaX vs. "el avieso tapón"


Hoy he visto el tapón que aparece en la foto sobre estas líneas. Está guardado celosamente en una habitación que tiene mi padre para leer y eso (“despacho” lo llama… ¡jé!) y muchos de vosotros diréis ¿y que tiene de especial ese mugroso tape de boli Bic, ahí, muerto del asco?. Pues veréis…

Corría el año 2003 (yo tenía 22 añ-azos, vaya eso por delante) cuando ocurrieron los aciagos hechos que voy a relatar. Lo recuerdo bien, porque esto pasó mientras estaba preparando el Proyecto Fin de Carrera de mi primera diplomatura, la Ingeniería Técnica Informática, en La Almunia. Bueno, algunos sé que pondrían “Carrera”, entre comillas, pero me da igual…

Los que me conozcáis, sabréis que yo soy de esas personas a las que les jode infinito madrugar. De hecho, para mí, "el desayuno” raras veces es un bollo con café con leche… Tiende a ser dos platos y postre, usea: lo que el 90% de los mortales llamáis “la comida”, ya que siempre que tengo ocasión me levanto hacia la 1:30 o 2 de la tarde. Es raro: ando todo el día medio groggie, pero hacia las 9 de la noche me empiezo a espabilar y a la 1 de la madrugada ya estoy fresco cual lechuga. Esto, por cierto, es una putada, porque como te acuestes a las 5 y te tengas que levantar a las 10 para hacer cualquier cosa, vas todo el día jodido y encima, debes aguantar la incomprensión del resto de la gente, la cual no suele comportarse de la misma manera y cuando le dices “Buffff… estoy jodido, porque hoy he madrugado… Me he levantado a las 10” la respuesta, indefectiblemente, es: “¿¿A las 10, so mariconazo?? ¿A eso le llamas tú madrugar? ¡Desde las 7:30 llevo yo en pié!” y entonces tienes que ponerte a explicar que es que te acuestas muy tarde porque trabajas mejor de noche, que para ti levantarte a las 10 es un madrugón equivalente a que una persona “normal” se levante a las 5 y bla, bla, bla…

En fin, que los dos parrafazos anteriores son, básicamente, para decir que lo que voy a contar sucedió mientras estaba programando cosas del Proyecto hacia las 3 de la madrugada… ¡jiji!

Pues eso, que me encontraba yo, de madrugada, pensando en cómo hacer no-se-que del programa que sería mi PFC, con los huevos en una mano y un boli Bic en la otra. Como andaba aburrido, no tuve otra ocurrencia que comenzar a hurgarme en la oreja con él. La parte de atrás del boli estaba muy mordisqueada, lo cual dejaba el taponcito posterior suelto que te cagas… En un primer momento, me apercibí de la tesitura y pensando “¡Huuuuuy! ¡Qué suelto está esto!... Voy a dejar de hurgarme, no sea que se caiga el tapón y luego no me lo pueda sacar” retiré el boli de mis canales auditivos… ¡Qué chico más listo!... Bien… Pues no habían pasado ni 10 segundos cuando riqui-riqui-riqui… ¡Hurgando otra vez !… riqui-riqui-… ¡plup!... “¡¡Huy!!”… pensé yo... Saqué el boli, miré la parte de atrás… el tape… ¡que no estaba! ¡Mierda!. ¡¡Mierda, mierda, y más mierda!! Intenté sacármelo con unas pinzas viejas de depilar que utilizo para quitar jumpers de las placas y para repasarme la entrepierna cuando voy a actuar en El Madrazo (¿qué? Antes de que lo pongáis vosotros, lo pongo yo)… ¡Nada!... Me empecé a hurgar con una varilla metálica, a ver si haciendo palanca… ¡Nada!. Hasta probé a meter otra vez el cuerpo del boli, a ver si se volvía a poner el tape en su sitio… ¡Nada!. Aquello no hacía más que meterse más para adentro y comenzar a doler… ¡Mierda!. “¿Qué hago?... Me da a mi que me voy a tener que ir a Urgencias”… ¡Mal! ¡¡¡Maaaal!! “En fin”, pensé, “¡a llamar a papá, que es el que tiene los papeles del seguro!”… Entré a su cuarto y tic, tic, tic… Le piqué en el hombro. Esperé su contestación de “Gñrrefff… ¿jqué pabssaaaa!?” para decirle “Padre… ¡ tienes un hijo que es gilipollas!”. Supongo que pensaría “¡Joder!… ¡Eso ya lo sé! ¿Pa' eso me despiertas?”… Es caso es que le aclaré “Me he metido un tapón de boli por la oreja”. El hombre se levantó, adormilado, y aún hizo alguna intentona de sacar el dichoso tapón, pero nada: todas infructuosas. De hecho, aquello se estaba metiendo más para adentro y doliendo más y más…

Chungo pastel… “Pues nada… Habrá que ir a Urgencias…”. Yo estaba un tanto avergonzado con la situación, porque eso de meterse cosas por orificios faciales (lo del ojete anal ya es otro cantar) no deja de ser cosa de críos de, como mucho, ¿qué? ¿5 años? ¿6?... Y ahí iba a ir yo, con mis casi 23 tacos, a las 3 y pico de la mañana, a pedir que, por favor, me sacasen un tape de boli de la oreja. Sin embargo, yo creía… ¡que coño…! ¡¡yo sabía!!, gracias a las realistas (pensaba yo) series de hospitales que echan en la televisión (véase Hospital Central, Urgencias…) que en un hospital, cualquier día normal, atendían, como mínimo a 20 accidentados en coche, 31 quemados graves, sosegaban a un hombre que llevaba una bomba pegada al culo para volar el hospital porque su operación de fimosis había salido mal, realizaban 14 transplantes a corazón abierto... ¡ y todo con media plantilla ocupada en echar huetes en quirófanos, armarios y otros cubículos oscuros!… Es decir: yo me esperaba que entraría a Urgencias, me sentaría en una sillica y a mi alrededor andarían entrando y saliendo poli-traumatizados, todo sería un caos porque en un ala del hospital se había declarado un brote de Ébola, o Ántrax, o… ¡o Gonorrea!… Y que entonces aparecería George Clooney (o el Vilches, en su defecto) corriendo por el fondo del pasillo; esquivaría tres balazos del marido de una paciente que se le murió (no por fallo de Georgie, obviamente, pero el incomprensivo marido le culparía a él) luego haría un triple salto mortal sobre una camilla que le corta el paso, en la cual se encontraría una pobre niña huerfanita (y ciega, si se tercia) en pleno paro cardíaco y, estando en el aire, cogería un desfibrilador y la reviviría… Y que entonces llegaría a donde estuviese yo y, con voz grave y segura, me preguntaría “¿¿Qué te pasa, chico??” a lo cual, yo respondería quedamente “Ehm… Puéeeeh... quee... ¡que me he metío un tapón de boli bic en la oreja!” y él haría “¡Ras!”... Se abriría la bata cual Clark Kent convirtiéndose en Supermán, cogería unas pinzas del bolsillo de la camisa de su traje verde (modelo “cirujano-guay-que-te-pasas”) me sacaría el tape, y posteriormente se perdería entre la muchedumbre de quemados que estarían llegando porque… pues mismamente porque un dirigible se había incendiado, tras lo cual yo me levantaría sin llamar la atención y me volvería a casa, sin que nadie se fuese a acordar de que un gañán de 22 años, casi ingeniero, había ido a urgencias para que le sacasen el tapón de boli de la oreja.

Bien: Esa visión de Urgencias es total y absolutamente… mentira. ¡¡Mentira puñetera y cochina!! Cuando llegamos allí, no había ni Dios… ¡Nada! Desierto, solitario, ¡kaput!, ¡¡sin una puta jodida alma!! Por no haber, ni siquiera había alguien que atendiese a los que llegaban (que, por otra parte, solo éramos mi padre yo). Sin saber muy bien qué hacer, nos atrevimos a entrar y nos acomodamos en una sala umbría, en la que solamente estaban encendidos la mitad de los fluorescentes (¿¡Pa’ qué más!? ¡Demasiados había!… Para la gente que los iba a necesitar…). Al rato apareció por allí un celador (con ‘c’), que me abrió ficha… “Nombre, edad, que qué me ocurría”… Supongo que en “Observaciones” escribiría algo como “Ver conjuntamente ‘motivo de la visita’ y ‘edad’ = ¡gilipollas profundo!” Total que dijo: “Esperen ahí: enseguida les atenderán” Efectivamente: al poco vino un médico que me volvió a hacer pasar por el trauma de explicarle lo que me ocurría… y yo pensando “Joer, ¡pero si lo pone en la ficha! ¡¡Léasela!!... ¡¡RTFM!!") El caso es que me hizo pasar a una consulta, me tumbó en una camilla, cogió una de esas pinzas de médico (con un poco de relieve) y me quitó el tapón. En el interin aparecieron por allí el celador (con 'c') de la ficha y una pava (enfermera o auxiliar, o algo así) a la que todavía guardo resquemor porque ¡a Dios pongo por testigo que solo vino para fisgar! Bueno, el celador (con 'c') también, pero tenia derecho a vivir (y descojonarse) porque era el que me había abierto la ficha, pero ¿y la otra? ¿Por qué se quedó mirando en el quicio de la puerta durante un rato? ¿A qué fin? ¿Eh? ¿Eh? Seguro que el celador (con 'c') le había dicho: “¡¡No te vas a creer lo que nos ha llegado!! ¡Un pavo de 22 tacos con un tapón de boli en la oreja!” y vino a ver si era verdad. Para ser sincero, me gustaba más el enfoque televisivo de los hospitales que yo tenía en la cabeza: en mi mundo, se hubiesen metido a fornicar en un lavabo y a mí me hubiesen dejado en paz.

Finalmente, hacia las 5 de la mañana y tras haber ido a una farmacia a comprar unas gotas, y haber jurado y perjurado al médico que me sacó el tapón que iría a visitar a un otorrino, volvimos a casa, a dormir un poco y a dar fin a esta infausta aventurilla.

Si es que… mira que soy imbécil ¿eh?. En fin…

Es que como no tenía nada importante que contar (sigo sin trabajo y sin apuntarme al carnet de conducir) me ha parecido que esta historia igual os arrancaba alguna sonrisilla… y si no, tomáoslo como algo didáctico, para que veáis los riesgos que tiene hacer marranadas como quitarse el cerumen con un Bic mordido…

Un saludo, gente.

miércoles, noviembre 14, 2007

Luleå archipielago (Remember)


Pues es que como por tener una cuenta de Hotmail me dan un trozo-cacho de disco duro en algún servidor para colgar fotos y demás marranadas y, aprovechando que hace frío en Zaragoza y que las resacas me ponen en plan aún más melancólico, he aprovechado para subir unas fotos “remember”.

Esto es de cuando vino mi colegui el Xmariachi, en junio del 2006 a hacerme una visitilla allí al Polo. Pillamos un barquito chiquitito y nos fuimos a romancear por el archipiélago Luleåno… Y chico… ¡¡Mira que es majo todo aquello!! La pena fue que el cochino barco que pillamos era más como un autobús acuático, que solo iba cogiendo y dejando gente en los distintos pueblos, pero sin tiempo para bajar y dar una vueltecica… Creo que había alguna modalidad en la que te podías bajar y subir en diferentes islas pero como soy tonto, pues pillé el malo.

Volver a ver fotos como estas, de todo verde (que, como todo el mundo sabe, empieza en los Pirineos) me hace tener más ganas aún de irme a cascala por ahí por Europa. Bueno… y cuando veo fotos de las juergas ¡¡ni te cuento!!: si con estas mariconadas paisajísticas ya me quiero ir, ¡¡imagínate cuando recuerdo los fiestorros!! Lo malo es que para todo eso me gustaría tener en mi poder alguna que otra cosilla:
  1. El SET (Suplemento Europeo al título) que sirve para que en Europa sepan qué carajos has estudiado. Eso ya está pedido hace un mes.

  2. El carnet de conducir, que llevo diciendo que me tengo que apuntar aproximadamente 2 meses y mira… aquí seguimos, de vida contemplativa (contemplando como crece el callo de ciertas partes de mi anatomía de tanto tocármelos… ehm… tocármelas). Lo que pasa, además, es que como sé que estudiar el carnet me va a aburrir, me pongo a hacer cualquier otra cosa con tal de no hacerlo: ahora ando mirándome cosas de la certificación SCJP de Java, que igual me la saco y todo.

  3. Una minúscula experiencia laboral: resulta que fui a una academia en la que dan cursillos del INEM, para ver si me apuntaba a alguno, y allí me pidieron el curriculum y una señora me hizo una “entrevista”; bueno, pues al ver el CV, me dice “- Mmm… veo que el apartado de “experiencia” queda un poco vacío… Este sería el punto flaco de tu currículum…” Y yo pensando… “¡Jo!… ¡y tan “flaco”!… Como que es transparente” Total, que la moza me dice: “- Bueno, a ver… Que no hace falta que sea algo relacionado con la informática. ¿No has trabajado, por ejemplo, de camarero en un bar, para sacarte unas perricas?” y yo “- Que no, que no” La otra erre que erre (creo que un poco incrédula) "- Peroooo… ¿ni dando clases particulares a críos?” “- ¡Que no!” Total que ya me suelta: “- Peroooo… ¿Me quieres decir que con tus 27 añazos (¡así!: “añ-azos”)… no has trabajado nunca en nada?” y yo: “- Pues no” y me dice “- ¡Jodo! ¡¡Pues si que te lo has montado bien!!” “- Pues ya ve”… De todas formas, ese diálogo me hizo ver que un poquito de experiencia nunca viene mal, así que a ver si cojo cualquier cosilla, que no me suponga mucho esfuerzo pero me sirva para que el apartado “Experiencia laboral” no quede tan desangelado… No sé… Que se vea “algo” ahí, aunque sea una caquilla…

¡¡Un saludo a todos!!

jueves, noviembre 01, 2007

Descojones etílicos













Esto va para el Magnetic... Es que ayer era fiesta de guardar, oye...

Version grande que te cagas de las páginas: Página1 Página2

lunes, octubre 15, 2007

BorrajaX vs. Puyol



Últimamente viene reapareciendo en mi vida el “fantasma” de los parecidos razonables que mi cara tiene (o sufre) con otros rostros famosos. Es cierto que la primera posición en el ránking se la adjudica el puto el bueno de Gabino Diego por aplastante mayoría, pero la siguiente faz en discordia es la de Carles Puyol, el jugador del Barça. Lo de Gabino Diego es algo que nunca me ha acabado de gustar… bueno… ¡de hacer ni puta gracia! ya que estamos hablando aquí de un actor cuyos papeles más recordados son de rey subnormal (en “El Rey Pasmado") o de yonki tontolaba (en “Torrente 2”). De hecho, alguna vez me he estado planteando incluso escribir a su representante, o productora, o similar, para contarle los traumas que este parecido me ha causado, a ver si pesco algo o, al menos, para intentar convencerles de que hagan lo imposible por obtener el papel protagonista de peliculas guays y de alto standing (Micción Imposible 4, Superman Re-Returns, La leyenda del Zorrón...) Sin embargo, un halo de esperanza me envolvió cuando apareció en escena el anteriormente mencionado Carles Puyol. Pasé de ser el tío de “un zumito de naranja, Torrente… ¡¡pero natural!!” a convertirme en el “Tiburón Puyol”, alguien de infinito mejor estatus social: futbolista (por ende, asumible por todos los mortales que ginca más que Dios) rico, respetado, prácticamente imprescindible en la selección española… Vamos, ¡un primor de gacho!… hasta que ocurrió lo que voy a relatar en este post, a ver si me sirve de desahogo.

Para más Inri, esto ocurrió en el verano del 2006, justo después de volver yo de Suecia. Volvía con el ego por las nubes, en general, porque las mujeres me querían, y en particular porque, como resulta que allí siguen mucho “La Liga”, conocían perfectamente nuestro fútbol (de hecho, lo conocían mucho mejor que yo) y por ende a Puyol, lo que me llenaba de orgullo y satisfacción: había alguna chica (estoy pensando en una especialmente pirada) que si me veía se ponía a gritar“¡Puyol!, ¡¡Puyoool!!” como una posesa. Algunos suecos se acercaban tímidamente a preguntar si yo era un jugador de fútbol español, o si tenía algún familiar que jugase al fútbol… (y yo pensando… "¡sí!.. ¡Aquí iba a estar si fuese Puyol, mira! ¡Pa' verte a ti!")… pero vamos, que el parecido con el tal Puyol me daba un caché, y un status que resultaba altamente agradable… hasta que volví:

Estaba yo después de comer, en Jaca, con mi madre viendo el telediario. Ella se había sentado en una hamaca y estaba medio amodorrada (yo juraría que dando cabezadas y todo) cuando apareció una noticia del Barça (acerca de algún “bolo” de pretemporada o eso) en la que lo único que se veía era a los jugadores saliendo del hotel de concentración para subirse a un autobús. Bien, pues sale Ronaldiño y mi madre, sopas perdida: nada. Sale Xavi, mi madre, sopas perdida: nada. Pero sale Puyol… Mi madre se despierta velozmente y, señalando hacia la tele con su dedo índice, suelta: “¿¿¡¡ Pero quién es ese tío tan feeeeo !!??” Ahí ya, mal, pero bueno… le empiezo a explicar que “es un jugador llamado Carles Puyol, defensa y capitán del Barça, en ocasiones capitán también de la Selección Española...” y en esto que se vuelve, me mira y dice: “Se parece a ti...” y yo “¡Muy bien! ¡¡Gracias, hombre, madre!!” Pero se queda mirando un poco más y dice “Mmmm.. no… no… ¡tampoco se parece tanto!… No, la verdad es que no. Hombre, os dais un aire por los pelos, pero no… La verdad es que él tiene una cara muy larga y muy estirada… No, no… ¡Tu eres más guapo!” Bueno… no es que me quedase muy conforme con el tema, pero tampoco era un trauma excesivo ¿no?...

Sin embargo, un par de meses después, la escena se repitió en Zaragoza: salón, después de comer, madre amodorrada en el sillón orejero y noticia del Barça en la sección de deportes del telediario… Esta vez, se trataba de una rueda de prensa. Sale hablando uno (Rijkard, por decir alguien) y nada, peeeeero le llega el turno a Puyol. Mi madre que abre los ojos y misma jugada: “¿¿¡¡ Pero quién es ese tío tan feeeeo !!??” Y yo “¡¡Jooooeeer!!… encima de borde rompe-egos, con Alzheimer” Total, que (con la experiencia adquirida tratando con mi abuela) me armo de paciencia y comienzo a explicar parsimoniosamente de nuevo: “Pues es un jugador llamado Carles Puyol, defensa y capitán del Barça, en ocasiones capitán también de la Selección Española, que la gente dice que me parezco a él, pero yo soy más guapo ¿verdad?” Al decir esto, mi madre se me queda mirando y hace “Ssssss… bueno…” frunce el ceño con una mueca de asco y dice “… es que… es que ¡¡se te ha puesto una cara tan grande…!! ¡Antes que tenías una cara tan finica…!”

Y así es como lo que podía ser un parecido encomiable y envidiable ha pasado a ser un profundo trauma… Ya sabéis, niños… cuando tengáis prole, nunca hagáis nada parecido.

Me he acordado de esta historia porque se la solté a un grupo de jóvenAs que el viernes 12 se me acercaron en la fiesta de la cerveza gritando “¡¡Bisbal!! ¡¡Bisbal!!”. Hasta se hicieron una foto conmigo. ¡Pobres!… ¡qué rollazo se tuvieron que tragar! (fué una lástima que solo se tragasen el rollazo y no el poll… ehmm…. ¡¡bien!!) Lo de que de vez en cuando (con el pelo suelto y los rizos en su máximo apogeo) me dijeran que me parecía a Bisbal también estaba bien (fue bonito mientras duró)… ¡Có!… las púberes fanáticas se forran las carpetas con fotos suyas y se desmayan a su paso, se punza a cada jaca que pa' qué… ¡Todavía era mejor que Puyol! Sin embargo, va el tontolaba y se rapa para no-se-qué buena causa… ¡¡Pero cojones, tronkocolega, que la buena causa ya la hacías con los rizos puestos!! ¡Si estabas aportando tu “humilde granito de arena” (como dicen siempre que colaboran con alguna mierda solidaria de éstas) a la ardua empresa de que alguien tan impresentable yo ligase!! Pues nada… Igual tengo que plantearme escribirle una carta a ése, también…

Si es que... ¡soy un desgraciao!

jueves, octubre 11, 2007

Han vuelto












Te cagas... mira que siempre he dicho que haciendo una tercera temporada de Prison Break se habían pasado ¿eh?... Pero da igual... cada vez que termina un capítulo sigo sufriendo hasta la semana siguiente... Y ¿qué decir de House? Yo de mayor quiero ser tan joputa como él. Aunque por el aspecto del expisodio 4x03 y la preview del 4x04, parece que el Josico (digooo... Housico) se va a andar rayando con el existencialismo y la vida más allá de la muerte... ¿nos lo volverán humano? La putada es que ahora hay que esperar a febrero hasta que empieze la 4ª temporada de "Lost" (aunque con estas dos series que empiezan ahora tengo para ir quitándome el monaco)

Ah, por cierto, he actualizado un pelín el aspecto del blog (lo he adaptado a la nueva versión de Blogger)... A pesar de que prácticamente no hay cambios visibles ya que externamente (y de momento) sólo ha mejorado el tratamiento de las etiquetas y el archivo del blog, espero que os guste. Ya comentaréis sugerencias y opiniones (Xmariachi, las letras blancas sobre fondo negro van a seguir como hasta ahora).

jueves, octubre 04, 2007

Triscando por Ordesa



Bueno, pues ya estamos de vuelta, sanos y salvos… Una pena, pero el tiempo no acompañó lo suficiente y no pudimos hacer lo que queríamos… La verdad es que tuvimos un poquillo de mala suerte, especialmente con el tema del tiempo y las reservas en los refugios…

Ya el jueves 27, bajando por el Monrepós hacia Sabiñánigo, para encontrarme con Diego y coger el Hudebus que nos llevaría a Torla me empecé a preocupar: un frío que te cagas y los Pirineos nevados a una altitud de aproximadamente 1500 mts. (eso lo calculé yo, a ojete de buen cubero).

Cuando llegamos a Torla, nos pusimos a planificar qué hacer con un cafecico caliente delante (¿o fue jarra cerveza?... ¡Xmariachi, ayúdame!): Por un lado, teníamos una noche reservada en Góriz, pero no en Sarradets porque no habíamos conseguido contactar con ellos, puesto que el teléfono que aparecía en las webs ya no existía: el que nos dieron el jueves en la oficina de turismo de Torla es 00 33 683 381 324 (lo pongo aquí por si le puede servir a alguien), lo cual, potencialmente (puede que el jueves ya fuese demasiado tarde como para tener sitio en Sarradets el sábado) implicaba cargar con una pesada tienda para una noche, o incluso ninguna, porque en plan matada podíamos hacer Góriz-Bujaruelo y ahorrarnos lo de Sarradets. Por otra parte, la nieve y el frío no animaban a tirarse por el empinado glaciar que hay tras la brecha de Rolando sin piolet y crampones (que no tengo porque son caros y chico… para una vez cada lustro que los use, no me acaba de merecer la pena ¿no?). Otra opción era hacer Góriz – Pineta. Ah, pues bien… “vamos a ver si en Pineta hay sitio el sábado”… Llamamos… “Oyeeee… que nos gustaría saber si tenéis sitio el sábado, porque vamos a ir desde Góriz y…” “¿Desde Góriz?… mmm… bueno… si no hay niebla y han quitado la nieveeeee… es queee… es que hay un paso que es un poco malo” y yo “Pero si es la GR-11… ¿qué pasa? ¿Qué si nos caemos nos matamos?” y un contundente “Sí, de hecho, en julio ya pasó, ya…” nos quitó las ganas de intentarlo (además, nos convencimos cuando, al retractarnos de la idea, la del refugio dijo “Ay, pues me dejáis más tranquilica a mi también”). Bueeeeno… pues Pineta tampoco… “oye, pues ¿por qué no alargar una noche más lo de Góriz y a ver qué pasa?” Pues si… Llamamos a Góriz y… “No, el sábado ya lo tengo completo ¿eh?” ¡¡Mierda!! ¡Có, yo no mandé a mis naves a luchar contra los elementos!

Total, que mandamos todo a la mierda, dejamos de pensar (ya ves: sería cerveza) y nos fuimos a jamar. Pillamos una habitación en un hostal (hacía frío y pasábamos de montar y desmontar la tienda para una noche) y nos fuimos a cenar a un sitio llamado “El duende” altamente recomendable (de hecho, repetimos con la comida del lunes antes de coger el bus hacia Sabiñánigo)

Este primer día no hicimos (ni el tiempo invitaba a más) otra cosa que dar algún breve paseíllo por algún camino de Torla y el chorras con una ermita cerrada (pero con una ventana muy a propósito para colar la cámara y echar una fotaina)

El viernes salió un día que te cagas (¡¡jódete!!) y enfilamos para Góriz. Una amable pareja de asturianos nos recogió a la salida de Torla y nos subió en su coche hasta La Pradera de Ordesa (menos mal, porque si no habríamos llegado tarde que te cagas) Subimos por la Senda de los cazadores, que, tras la fuerte subida inicial entre hayas, hasta el mirador de Calcilarruego, resulta muy cómoda, porque va llana o incluso baja un poco y además permite ver más paisaje que la senda normal, que es como el cochino Paseo Independencia, tanto por lo ancho, como por la gente (especialmente en verano). Por ejemplo, se ve muy bien el circo de Cotatuero con su cascada y también permite ver las Gradas de Soaso desde otra perspectiva. Eso sí, al asomar la nariz por el mirador, resulta un poco descorazonador ver que, tras dos horas de subida, sigues en el punto de partida (la Pradera) pero 650 metros por arriba.

Diego estaba obsesionado con buscar rebollones por la senda esa, porque decía que es “terreno de pinos, terreno de pinos… ¡¡bueno para el rebollón!!” y sí, la verdad es que encontró, sí. Bastantes. Es una pena que como Ordesa es Parque Nacional no te puedes llevar nada de eso… Por cierto… ¿cómo es que la gente se come hongos que encuentra por un monte ajeno y sin embargo mata sus “pié de atletas” y demás? ¡Si es nuestro! Si algún día cojo una cosa de esas le daré unos lametones, a ver a qué sabe…

Por el camino, además de las setas encontramos más bichejos… marmotas y “chova piquigualda” (que yo sigo diciendo que es un mirlo pero aragonés).

Cuando llegamos a Góriz, una horda de alpinistas “expertos” estaba llegando del Monte Perdido, y todos nos repetían lo fácil que era. Lo de “experto” va entre comillas porque he acabado un poco hasta la punta del higo de expertos de ese tipo, especialmente por lo que nos pasó al día siguiente. Un experto no te dice que es fácil… un experto te dice que es fácil si el tiempo está bien y que te puedes matar entre siete y cuarenta veces si te encuentras con hielo, nieve, niebla… Pero bueno, no adelantemos acontecimientos…

Allí en el refugio dan unas cenas brutales. La de este primer día consistió en un primero (alubias) seguido de una ensalada con arroz, maíz, tomate, olivas, lechuga… y luego una fuente rebosante de longanizas con cebolla. Cada mesa es de seis personas (el guarda te indican en qué mesa tienes que comer y a callar) y repetimos todos de todo (de hecho, longanizas quedaron la de Dios es Cristo). Luego las camas, para que os hagáis una idea son tres filas de literas en las que hay 10 u 11 colchones pegadicos, pegadicos entre sí (en la foto, el rebullo de abajo es Diego)… llevaos tapones para orejas (por los que ofrecen serenata para ronquido y soplido en Do-menor) y para la nariz, porque como no hay agua caliente, no se ducha ni el Tato ahí (creo que yo no me he olido a mi mismo tan intensamente como en estos dos días).

Estando allí, preguntamos a ver si nos dejaban otra noche (la del sábado) y, contrariamente a lo dicho el jueves, esta vez nos dijeron que sí (habría habido anulaciones, supongo) con lo que nos podíamos plantear subir al Perdido el sábado y bajar a Torla el domingo.

El sábado 29 se levantó un poco revuelto, con una nube por donde estaba la cima del Perdido pero bueno… en principio no estaba demasiado mal… así que nos pusimos a subir, diciendo “oye… si encontramos algo chungo, pues nos volvemos y en paz” porque, a pesar de lo que pueda parecer, nuestra experiencia en montaña va de lo soso a lo lamentable, como se puede ver en la siguiente serie de fotos:
  1. Ay que me caigo
  2. Ay que me cago
  3. Esto no son trazas.
A los 3000 metros, llegamos al Lago Helado (click aquí para agrandar) entre algún copo de nieve que empezaba a caer con timidez. Allí es donde por primera vez se puede ver la cima del monte y nos percatamos de que los últimos metros estaban tapados por una nube y que no podríamos llegar o, mejor dicho, de que no merecía la pena llegar, vamos… ¡¡porque si nos lo proponemoooos!! ¡Mecá! ¡Tu dile a un maño que no puede hacer algo…! ¡¡La mejor forma para que lo haga!!. Unos minutos antes nos habíamos encontrado a unos franceses que decían que la subida estaba bien menos los últimos 50 o 100 metros, en los que había niebla y mucho viento y que “había que llevar GPS para no perderse”, lo cual, teniendo en cuenta cómo es la cima del Perdido y que esos trastos tienen un margen de error, según creo, de 5 a 10 metros, resulta “utilísimo”: dos metros más para aquí o para allí suponen la diferencia entre que tu siguiente paso sea sobre suelo o sobre una caída de unos 200 metros, pero en fin… Yo creo que esa gente que confía tanto en los trastos electrónicos para situaciones así son felices y se sienten seguros hasta que dejan de ser y dejan de sentir (porque se han esmorrado por ahí, pero oye, mientras tanto, que les quiten lo bailao).

Bueno, pues nada, estando allí en el lago llegamos a la conclusión de que con esa nube en la cima no merecía la pena subir, porque lo chulo son las vistas y, chico, comerte 300 metros más de desnivel para meterte en niebla vil, pues no parecía muy inteligente. Nos pusimos a ver, entonces, si se podía subir a alguna otra cosa por allí cerca… Bien, pues en lo que nos costó decir “Pilla el plano” y “mira, por aquí sale un camino y por aquí otro…” la nube que unos 30 segundos antes estaba tapando únicamente la cumbre, se nos había echado encima, lo cual dio pié a un “¡¡huy!!… ¿¿y si nos piramos cagando leches??” Y ¡hala!… a salir corriendo hacia abajo, acompañados de una nevada que iba arreciando por momentos y con la niebla en los talones (o sobre nuestras cabezas). Menos mal que el camino está muy bien marcado por hitos (jitos como decía una pareja de leoneses majetes con los que cenamos la primera noche) porque en algún momento nos vimos envueltos por la niebla (relativamente espesa) y chico… ¡hay que ver lo poco que se ve con una nube alrededor!

Por esto digo que lo de “experto, experto: mierda, mierda”. Lo que con buena temperatura es un paseillo militar (yo lo había subido en verano del 2004 y ningún problema) es algo que con nieve o niebla se convierte en algo que te puede reventar el ojete a la mínima. De hecho, había un paso con una placa de hielo que bueno, no era muy peligroso, pero si te resbalabas y te dabas una tollina contra un pedrusco cercano con aviesas intenciones podías quedarte un poco ga-ga. A la vuelta incluso tuvimos que guiar a dos gachos. Y eso que tenían pintas de saber. Eso si, el hecho de que la temperatura fuese baja, implicaba que el panorama era impresionante, lleno de cascadas de hielo, neveros, carámbanos y demás formaciones curiosas... ¡Ah! Y volví a ver los cristales de nieve, como los de Suecia (yo pensaba que no se darían aquí en España, pero mira: sí)

Tras una bajada en tiempo récord, nos echamos una siesta, nos levantamos a cenar y nos fuimos a dormir otra vez. ¡¡Qué barbaridad!! ¡Qué manera de dormir durante todos estos días! Mira que olía a huevo, pero me daba igual… ¡¡Qué bueno es esto de rebotar por pedruscos y volver al mono, co!!... Como decía el Diego: “¡¡a tomar por culo teclao!!”. Es algo que debería hacer más a menudo (como dice el Sergio, "la informática sucks, co")

Y bueno, el domingo ya, pues poca cosa… Bajar tranquilamente y disfrutando del paisaje desde Goriz hasta la Cola de Caballo (bajamos por las clavijas… pero eso sí: con arnés, que somos mierdecillos y cagaos, sobre todo yo) y luego, en marcha hacia La Pradera por la senda normal, acercándonos a las cascadas (tampoco mucho, para no mancharnos), parando aquí y allí… vamos, en plan relax. Ahí va una serie de fotos:
  1. Gradas de Soaso: 1, 2 y 3
  2. Cascadas varias: 1, 2, 3 y 4
  3. Un puente: Diego y yo

En las cercanías de La Pradera nos encontramos con una disquisición: ¿le dábamos la brasa a alguien con coche para que nos bajase a Torla o nos íbamos andando por una senda que llega hasta Torla por Turieto? Finalmente optamos por bajarnos por la senda (que por cierto, sale al otro lado del Arazas de donde está la pradera) y la verdad es que mereció la pena, porque es majo, majo. ¡¡Hasta encontramos vacas!! (eso sí… sigo sin saber qué mierdas es “Turieto”)

Por supuesto, no podía faltar la principal y casi única razón por la que yo subo al monte: la jarra de después (con tia en porretas y todo, jóvenes). Luego a ducharse con agua caliente (maaaa… ¡qué placer!) durante un par de horas y a dormir (y despertar de mal talante) en el hostal ese de la primera noche.

Y el lunes 1, decirle "adios" a Torla y volver al puto asfalto y obras de Zaragoza...

Bien, bien… pues nada, solo decir que es algo que recomiendo a todo el mundo, especialmente a los informáticos que nos pasamos el día sentados delante de un cacharro infernal de éstos…

¡¡Un saludo, gente!!

jueves, septiembre 27, 2007

La cabra tira al monte

Pues lo dicho, que me voy con el Xmariachi a ver si conseguimos llegar por Ordesa a La Brecha de Rolando, pasar a Francia y volver hacia Torla por el valle de Bujaruelo (que no Bujarruelo, que yo ahí no me metería). En principio y si no nos perdemos (cosa nada improbable, por otra parte) son dos noches rebotando por pedriscos (haciendo noche en los refugios de Goriz y Sarradets, o sus inmediaciones). Si aguanto el frío, las piedras, el peso de las mochilas y el cansancio en general, volveremos el Domingo o el Lunes.

lunes, septiembre 17, 2007

D. Héctor Blanco: Ingeniero en Informática

"El tribunal ha dictaminado por unanimidad que superas el Proyecto Fin de Carrera"

¡A tomar por culo! ¡¡Me voy a emborrachar como una cerda!!


Bueno lo de "...tiene casi 20 años..." no se ajusta demasiado a la realidad, pero oye... no me iba a poner a cantar yo ¿no?

martes, agosto 14, 2007

El último empentón

Pues eso, que ahora, para la convocatoria de septiembre, pues ¡¡sí que voy a llegar!!... ¡¡Por mis buebos!! El 17 de agosto tengo que llevar a una copistería que está al lado del CPS (en la que ya saben cómo va esto de presentar proyectos) las portadas de mi PFC (que por cierto, a ver si me entero exactamente qué es eso, porque creo que también tienen que poner pegatinas para el CD, y no se como lo querrán eso en la Stylo), el 21 tengo que llevar a imprimir toda la memoria y el 24 “depositarlo” en la Universidad. Luego, a esperar a que me den fecha para la defensa, entre la primera y la segunda semana de septiembre preparando la presentación… ¡¡y a ver si puedo decir que soy Ingeniero, pedir lo que le llaman “suplemento europeo al título” y pirarme de éste nuestro país!!. Eso si, me gustaría sacarme el carnet de conducir, que ya es horica: 27 años (recién cumplidos el 9 de agosto, eso sí) ¡y aún sin motorizar!.

Creo que ya no me quedan asignaturas por hacer ni nada de eso. Digo “creo” porque para los que venimos de la Ingeniería Técnica, el sistema crediticio de la superior es una mierda. Aprovecho esta ventanita al mundo para protestar ¡coño!. Resulta que en función de las optativas que hayas hecho en la técnica te eximen de hacer asignaturas troncales en la superior, pero tienes que cambiar esos créditos eximidos por optativas, y es un pifostio que te cagas, porque solamente te dicen si te faltan créditos o no cuado vas a depositar… es decir, que me puedo encontrar llevando las tres copias de mi memoria el día 24 y que me digan “Pooossss… te vas a reír… te faltan X créditos”. Es una vergüenza. No te lo dicen antes ni pidiendo expedientes oficiales, ni evaluaciones curriculares… tengo compañeros que están tirando de hojas Excel… En fin…

Por lo demás, bien. Me he subido 10 días a Jaca, para currar, porque en Zaragoza, solo, me pasaba el día bebiendo cerveza y viendo “Las gemelas de Sweet Valley” (que, todo sea dicho, tienen un lefazo en la cara ¿o no?) y la memoria ha pasado de tener algo así como 9 páginas a 50…

Un saludo, gambiteeers…

PD: He vuelto a perder el DNI… ¡a tirar de Passport! A ver si un alma caritativa lo encuentra y lo mete en un buzón.

jueves, junio 07, 2007

Pringao... ¡que eres un pringao!


Parece que estamos todos igual ¿eh? No escribe ni Dios en los blogs... ¡Como se nota el fin de curso!, ¿eh, gambiteros?

Pues si... yo también. Lo malo es que he estado ultrapringado para al final ¡na! Me acabo de dar cuenta de que no llego a presentar el proyecto en la convocatoria de julio. Tenemos que entregar todo lo que es el proyecto (es decir, memoria y codigo fuente de los programas) el 20 de junio, y ni de flay llego. Y no llego por gilipollas. Me he enfrascado en un puto programa que por intentar hacer muy bien, y que valga para un montón de casos (que no se van a dar ni de coña), me ha quitado la posibilidad de llegar a julio. ¡En fin!. ¡Pequeña putada! Yo que quería finiquitar el proyecto de una vez, y pegarme un veranico tranquilo... ¡pues no va a poder ser!. Además, la cosa es que me he dado cuenta muy tarde de que no llegaba, y hasta entonces, he estado un mes pringando como nunca en mi vida. No he salido (casi...bueno, hubo una semana que vino el Miguel y en fin... pa qué vamos a hablar del martes y del jueves de esa semana). He ido a la Universidad en sábado y domingo. He salido del CPS algunas noches a la 1 de la madrugada (el record fueron las 2:20) No se como será en otros sitios, pero aquí en el CPS te dan un pase con el que te puedes quedar a vivir ahí... ¡tanta historia con que la jumentud no tiene casa!... ¡¡pero co!!... Mira: te alimentas a base de porquerías de la máquina de petrolitos. Cuando se acaban las monedas sueltas, coges los ratones y te comes la mierdecilla que se acumula en la base, o te metes al baño de las chicas (que a esas horas intempestivas no hay ni Cristopher) y buscas sustento en los contenedores de compresas (¿co?... ¡como las morcillas, co!). Tienes agua ilimitada en los baños, y café de máquina de un sabor extrañamente similar al olor que queda cuando el Beri suelta un zurullo de los suyos... ¡¡Si hasta hay duchas!! ¡¡Estamos como queremos!! Me acordé de Jorgito y nuestras estancias en el Unixbunkern... De hecho, las mierdas que tenemos en nuestras máquinas dispensadoras son mejores que las mierdas que habia en el edificio A.

Asi que hala... ahora a levantar un poquico el pié del acelerador y volver a una vida algo más relajada. Eso si, tampoco mucho,porque el programa ese lo tengo que acabar pronto, que lo necesito para hacer pruebas de rendimiento y poner en la memoria la ganancia tan cojonuda que obtengo con mi proyecto respecto a lo que había antes.

Un saludo a todos los que estéis igual (bueno, a todo el mundo, pero especialmente a los pringaos como yo, que me identifico con ellos)

viernes, mayo 11, 2007

El caganet oficial: ¡yo mismo!

¡Otra vez!... el viernes pasado... ¡¡otra puta vez!!.

Pongámonos en situación: viernes. Tenía una cena con los amigos del instituto. No se si fue “porque yo lo valgo” o porque había algo que celebrar, pero como yo vivo en la inopia, pues mira... Estuvimos en “El Cañero”, un bar que, en cuanto me lo describieron a mitad de tarde, me acordé de la Rachel: es uno de esos en los que cada mesa tiene un grifo de cerveza en el que hay un contador de litros que te has echado (bueno... incluso tiene un botoncico que transforma los litros a euros... ¡¡eso si que es un euroconversor útil, y no el que dan en los bancos a las abuelas!!) El caso es que nos quedamos en unos lamentables 9 litros entre 5 mardanos. Cenando estábamos 12, pero solo bebíamos 5.

Después de cenar, echamos una triste copichuela (¡cobardes!) y en seguida nos quedamos mano a mano al abuelo (Dani) y yo en el casquete. Allí “Recogida” y quedar con los sevillanos “Coca” y Fran (bueno, el Coca es de Cádiz, pero ¡¡bah!!) y el catalán (creo) Ricard. Allí nos encontramos al Pablito y a su hermano (Pablito que, para los que no lo sepáis, participo en esto) que aprovecho para saludar efusivamente porque sé que me lee. En este punto, yo me escisioné del Abuelo, que se quedó con Pableras (participante, por cierto, en esto) porque yo me fui con el sector Sevilla-Cataluña a “La Casa del Loco”.

Y ahora viene lo bueno, ahora: Estaba yo bailando el chumba-chumba (los que me hayan visto, que se me imaginen –vestido, guarros-, y para los demás, ya me he descrito alguna que otra vez, pero bueno: como un mandril epiléptico con almorranas) cuando giro la vista a mi derecha y veo a una morenaza que estaba muy (pero que muy) buena y con unos ojos que, o tenía mucha alergia a las gramíneas, o estaba más borracha que una cuba, haciéndome la señal del pajarito. Yo, ni corto ni perezoso, le repliqué, muy diplomáticamente, con otra serie de señales internacionalmente aceptadas como muestra de cortesía y respeto hacia el interlocutor. A la moza ésto le debió hacer gracia, porque me agarró y se puso a bailar conmigo (sin mediar palabra). Y en esto estaba yo cuando se me acercan Fran y Ricard y me dicen que se van a ir a dar una vuelta por el garito, a ver qué se encuentran (vamos, que a ver si pescan algo) y yo, en lugar de quedarme a cumplir como un machote, que es lo que alguien medianamente normal (e incluso un poco tonto) haría, les digo “Ah, pues yo también”. Y me fuí. ¡¡Me fuí!! ¡¡¡Me piré!!! ¡Así!. ¡Merezco la muerte! ¡¡Merezco la castración, bien sea química, bien sea con dos ladrillos!! (creo que merezco más esta última)... ¿¡Pero cooo!? ¿Pero cómo se puede ser tan tonto?

Como me estoy mosqueando ya, porque no viene de una vez, voy a intentar hacer memoria de todos los cochinos morrazos que, bien por imbécil, bien por subnormal profundo, me he pegado con chiquillas... Lo hago para ver si el hecho de escribirlo en el blog me ayuda a focalizar... o algo. Y si no, para que os riáis un rato... u os apenéis y me deis limosna... o... ¡yo que sé! ¡O porque me da la gana! El caso es que estas situaciones me joden mogollón, porque a los pocos segundos de cometer el latrocinio contra mi propia persona (o pene) salta el “¡click!” en mi cerebro y digo... “¡¡Arrea!!... ¡La he vuelto a cagar!”

1) Agosto 2006. Jaca.
En Jaca se va a hacer botellón antes de ir a “La Zona” donde están los disco-baretos a un parque conocido como “Membrilleras”. Una noche de fin de semana, como tantas otras, yo me encontraba bebiendo con la gente de Jaca (un saludo a los que me lean, por cierto) y ocurrió algo típico de este tipo de tertulias de gentlemen: que un grupo se quiere ir a los bares y otro se quiere quedar. El grupo de los bares, constituido mayormente por Diego y por mí, se fue (ya bastante perjudicado) de avanzadilla a “La Zona”. Total, que llegamos a un garito, nos pedimos otro par de copichuelas y en esto que (según me contó posteriormente él mismo) este Diego, se cansó de hablar conmigo, y para librarse de mí de alguna manera (igual pensando en que tuviese la lengua ocupada en otros menesteres) se arrimó a una francesa (rubia, con gafitas de pasta negra, no muy alta...) y le dijo “Oye, tú... le gustas a mi amigo... ¡hala! ¡Habla con él!”. Y efectivamente, vino, vino... y hablubo, hablubo... si, si... Al rato llegaron el resto de los de la panda al bar, y al verme con ella, se quedaron al lado de Diego... hasta que me dio por unirme a ellos (sin francesa, claro). Al verme, el Diego me dice: “Pero... ¿pero qué haces tu aquí? ¿No te la has comido?” y yo... “Pues no... Es que...es queeee... ¡era fea!” (mentira cochina, que no estaba mal... Era que, sin más, me había pirado)

2) Agosto 2006. Jaca. (Sí, también... ¿y qué?)
Era un jueves y no iba a salir. Eso quiere decir que parecía el pordiosero de la Plaza Mayor: pelo sucio y grasiento, recogido en una coleta despeluchada, ropa raída, asquerosa (bueno... cuando me preparo para ir por ahí, no es que sea Armani, precisamente, pero quiero decir: ropa más asquerosa aún que en las salidas premeditadas) Si te descuidas, iba con pantalón corto y todo (no me acuerdo) Habíamos quedado a echar unas tapicas y dar una vuelta “brevísima” (típico: “cervecica y pa casa”) porque todo el mundo tenía o quería irse pronto. Al acabar las tapas, nos acercamos a echar una de tranquis a un bar de la Zona, abierto seguro, con poca gente... Y fue entonces cuando a algún hijo de Satanás se le ocurrió que “¿por qué no jugamos al duro con sangría?”.¡Y ya se jodió el invento!. Después de unos cuantos litros de sangría ¿qué se puede hacer? Pues a ir de bar en bar, como cerdícolas. En uno de ellos nos juntamos con otro grupúsculo que conocía uno de los amigos con los que iba yo (es decir, quedaos con el detalle de que a ese segundo grupo yo los conocía 0-coma) y ya nos fusionamos (como una ameba por gemación: pues al revés).

Total, que entramos todos en un garito y una piba me saca la lengua (no en plan sexy, ni mucho menos, sino como haciéndome la burla). Yo respondo igual. La chavala (Pilar se llamaba ella) se pone a hablar conmigo. Resulta que había estudiado Física, no le había acabado de llenar como mujer (¡uh!) y ahora estaba estudiando lo que le gustaba: ¡Filología Hispánica! (así... otra carrera de ciencias también) y por estos estudios estaba dando clases de español a extranjeros en los cursos que organiza la Universidad de Verano en Jaca. Había salido porque al día siguiente, viernes, se acababa el curso y estaba de despedida con algunos de sus alumnos. La chica me invitó a “lo que quisiera”. Yo pedí un botellín de agua ¡y del tiempo! (error). Mis amigos (no la pandilla secundaria, sino los 100% amigos) lo vieron tan, tan, tan sumamente claro que se fueron sin decirme nada, para no molestar... El caso es que, tras un buen rato de palique con la mocilla, no se muy bien por qué, pasé por delante de donde estaba el grupo secundario éste que yo no conocía y uno de ellos me dice “Oye, que nos vamos a ir ya” (probablemente fue la frase más larga que me crucé con el chaval en toda la noche). Y ¿qué creéis que hiceeee? ¡¡Efectivamente y sí!!: “¡Ah, pues esperad, que me voy yo también!”. Le dije adiós a la buena de Pilar y me fuí. Cuando al día siguiente les relataba esta alegre anécdota a los que se habían ido sin decir nada, pasaron de la incredulidad inicial a los más variopintos insultos, con toda razón. Alguno aún me recuerda de vez en cuando este lamentable episodio.

3) Septiembre 2006, Zaragoza.
Jueves. DaLuxe. Estábamos Alberto, Diego y yo. Alberto se piró a mitad, y allí nos quedamos los dos borrachos habituales. En éstas que se me acerca un gacho y me dice: “Oye, mira... que le gustas a mi hermana... que te ha visto por la facultad pero nunca se ha atrevido a decirte nada” Total, que la miro... un chica bastante mona, ella. (castaña, delgadita, de pelo ondulado...) y entonces pienso... “¡Buah!... Menudo vaciletas... ¿Qué hermano quiere que una hermana que está bien se líe con un desconocido borracho en sus propias narices?... Seguro que lo que quiere es que acuda y luego reírse todos de mí en comandita” Total que le digo “Ya, ¡claro!... y exactamente... ¿qué dices que estudia tu “hermana”?” Yo pensaba que titubearía y que me diría alguna carrera del campus de San Francisco (de la plaza homónima de Zaragoza, no de la ciudad usamericana) para, por pura probabilidad, aguantar la coña... Total, que muy seguro de si mismo dice “Ingeniería Química”... y yo... “¡¡Coño!! ¡Pues puede ser!” (Aclaración para los de fuera de Zaragoza: Prácticamente todas las carreras se imparten en un campus que está en el centro de Zaragoza. Sólo las Ingenierías -y desde este curso, también L.A.D.E- se dan en el “campus río Ebro” que está a tomar por culo de todo lo conocido, a las afueras de Zaragoza, de ahí que sí que fuese posible que me hubiese visto). Entonces, en lugar de lanzar una intentona golpista como Dios manda, le dije “¿Si? Pues lo tiene muy fácil... ¡que venga a hablar conmigo!” Y claro: no vino. ¿¡Qué coño va a venir!?. Claro... luego estuve un mes preguntando que dónde daban clase los Químicos y buscándola como un desesperao por el edificio Central del C.P.S. edicificio en el que, efectivamente, es donde dan clase los químicos (huelga decir que no la encontré, claro)

4) Febrero 2007, Zaragoza
O “el día que me parecí a Brad Pitt”

Hete aquí que el Alemaño que me dieron para buddiear hacía una fiesta (no se exactamente bajo qué pretexto, pero ¿¡qué coño!?) La idea era llevar cada uno nuestra bebida, Yo pensé en comprar una botellica de ron y otra de coca-cola en un 7d que había a dos minutos de la casa del Alemaño, así que a las 22:45, entro todo ufano en el 7d y me encuentro un gran cartel diciendo “No se venden bebidas alcohólicas a partir de las 22 h.” ¡¡Mierda!! Así, compuesto y sin priva, me fui a casa del Alemaño. Le expliqué mi situación y, afortunadamente, habían previsto la contingencia: Tenían latas de cerveza y sangría “Don Simón” junto a una hucha en la que metías 5€ y tenías barra libre de eso. El Alemaño me dijo que hombre, que la hucha iba destinada a disuadir a esos gorrones que no conoces de prácticamente nada y que se acoplan a “soplar” por la face. De todas formas, yo eché una pequeña ayuda económica, todo hay que decirlo.

El caso es que, claro, a pesar de todo, se había hecho relativamente tarde cuando yo abrí la primera lata de cerveza, lo cual me hizo ir entre totalmente sobrio y aceptablemente sobrio durante prácticamente toda la noche, porque no pude beber lo suficiente para enchufarme en condiciones (es un detalle a tener en cuenta).

Había allí una alemana (bueno, habia muchas, pero la prota de la historia es sólo una) fea, borracha y con gafas. Bueno… fea… muy fea, pero que de cuerpo no estaba mal, la chavala (pero qué fea que era, la condenada). El caso es que se pone a hablar conmigo y me dice “Hola… ¿cómo te llamas?” y yo… “Héctor… como… ehm… ¿has visto la película “Troya”, que el cabrón de Brad Pitt me mata?” y dice “Sí, sí… Actually… you look a little bit like Brad Pitt”. ¡¡Arrea, co!!. Claro… mi reacción automática fue de descojonarme. Descojonarme mucho. Entonces se intentó retractar un poco con “Well… a little, a little” Pero ya era tarde. Yo traté de explicarle mi idiosincrasia y la de Gabino Diego, y la problemática social que eso supone, pero creo que no acabó de pillarlo. De todas formas, si esto de Brad Pitt me lo dijo a las 2:30 de la madrugada, estuve partiéndome de risa hasta llegar a la puerta de mi casa a las 7. Al decirme eso quedó muy, muy claro lo que quería… pero era tan feíca, la pobre… El caso es que por allí se empezaron a liar unos con otras y solo quedaban libres o en pié el sueco, que iba y venía a su habitación, la alemana fea y otra alemana que estaba mejor pero que me soplaron que era un poco… calienta, así que nada. El caso es que yo seguía hablando con la fea, sentados en un sofá… Y en esto viene la amiga, blanca como el moflete izquierdo de mi culo, diciendo que por favor, la dejemos tumbarse, que le ha dado unas caladillas a un porro y que le ha sentado mal. Eso hicimos, y ahí se quedó, groggy y apalancada en nanosegundos. Bien, ya prácticamente estábamos solos la alemana y yo… seguimos hablando, hablando y yo, bebiendo, bebiendo, a ver si se me bajaba el listón y se me subía otra cosa, y cuando ya parecía que andaba razonablemente bajo (el listón) pensé: “Bueno… ahora me pillo una lata de cerveza, me la bebo de trago, me pega un guarrazo que te cagas y ya ni gafas, ni granos ni mierdas… ¡¡le meto morro!!” Total, que estaba yo absorto en estos mis pensamientos, cuando la amiga (la que había estado K.O. más de media hora, sí, sí… ¡esa!) se incorpora, fresca como una lechuga y dice: -“Oig… ¡ya estoy bien!” y yo “¡Mierda! ¡No pué ser!...” -“Esteeee… pero… pero pedazo de guarr… ehm… ¡encanto! ¿no decías que estabas muy mal? ¿No te sentaban tan mal los porros?” y la japerra: -“Bueno, sí… pero mira: me quedo adormilada media hora, se me pasa, y ya ves… ¡como una rosa!” –“No, no… pero… ¡no puedes estar bien tan rápido!” –“Huy… que sí, que sí… ya estoy como nueva”… y así, en dos patás, me jodió mi plan para conquistar el mundo. Hombre, luego, por la calle, la feíca seguía a mi lado, y hubo un momento que dice “Oye… yo te he dicho que te parecías a Brad Pitt y otros cuantos piropos más… ¿Por qué no me dices tu ahora uno?”. ¡Ahí tenía que haber metido morro!. Lo primero porque era el momento (en la calle, cada uno a su bola…) y lo segundo porque me habría ahorrado el mentirla, diciendo que “era muy guapa… ¡una rubia con ojos azules!... ¡que eso aquí en España era la polla!”. Pero nada, ahí se quedó la cosa, porque poco después, cada uno tiró pa su casa. Eso sí, huelga decir que el ego me salía por las orejas de camino a mi hogar.

5 y 6) Ver este post.

Por no contar las abundantes veces que me andan tirando de los pelillos (de la cabeza… de la cabeza de arriba, quiero decir)… De hecho, hay una anécdota que no se si contar como el guarrazo 6½, porque chico…: Un día una pava si no se me acercó en la DaLuxe a tirarme tres veces del pelo, no se me acercó ninguna. Ciertamente, no es nada del otro mundo, pero esa vez me jodió, porque esa vez me di cuenta de lo asqueroso que puedo llegar a parecer: no solo es que no le dijese alguna monería para acabar… quien sabe cómo, ¡sino que encima, me volvía y la miraba casi con cara de asco! Con estas cosas, parezco el mayor sobrado del mundo (y no es que me sobre nadie, precisamente). Yo creo que mi problema es que no me fío de las apariencias, y siempre me da por pensar el “Bah… seguro que es cosa mía” o “Querrán vacilarme”… ¡¡Mal!! ¡¡Muy mal! ¡Necesito gol! Soy un desgraciao XD

Ahora bien, decir que también me he comido unos cuantos cortes considerables, que algún día contaré también, pero ahora me canso.

De todas formas, ¿cómo me voy a fiar yo de las mujeres cuando una conocida (que seguramente leerá esto) nos confesó que ella y sus amigas, cuando salían por ahí y se aburrían, se dedicaban a "recolectar feos"? Según dijo, se iban a hablar con pobres incautos que se creían que habían ligado y luego los comparaban, a ver cual lo había encontrado más horrible. ¡Así no puedo jugar! O con gente que me dice que se quiere hacer una foto conmigo "porque soy clavadico al actor secundario Bob" Joer... ¡¡así normal que me falte gol!!

Al menos, siempre me quedará el alcohol… ¡Qué gran amigo es el Miguel, que me saca de paseo a horas intempestivas! ¿Amigo mío? ¡Nooo! ¡Que vá!... Es amigo de los de alcohólicos anónimos, porque les va a mandar otro cliente en breves, como sigamos así. Y luego que “Lucifer” soy yo… ¡Pues menos mal! ¡Porque no era yo el que a las 2 de la mañana se quería ir “a echar la última al Family”! (después de habernos metido cada uno 3 jarras, 2 pintas y 1 franciskaner de ½ litro) cosa que ocurrió ayer jueves, pero es que el martes pasado pues casi, casi, lo mismo.

Bueno, pues todo eso. Si os he dado pena, podéis mandarme algún sobre con huros :)

viernes, abril 27, 2007

Reconocimiento

El sábado pasado pasó algo que me llenó de orgullo y satisfacción. Al entrar a la DaLuxe el que vende las entradas me dijo: "Venga, que te cobro sólo 8 € en lugar de los 12 € que cuesta la entrada porque estás siempre aquí". ¡Sí coño!. Hombre... la verdad es que estoy abonado al garito ese. Y además, consumiendo, porque como cuando llego ahí ya voy demasiado enchufado como para pensar en mi situación macroeconómica, me dedico a pedir N cubatas (además del de la entrada)

El siguente paso es conseguir una tarjeta VIP para que no me cobren nada. ¡Si es que soy tonto! Hace tres o cuatro jueves volví a ver al Luis Larrodera, y se me pasó pedirle una invitación de esas. Habíamos estado en el Gallaguer, el pub ese del trivial, y después fuimos a la DaLuxe cuatro pavos: Diego (el de Jaca... a ver si puedo poner alguna foto suya algún día de estos) junto con el encargado del bar (inglés él) y con otro inglés más, que este Diego conoce porque es su profesor en la academia de inglés a la que va. Por lo visto, el Larrodera este también es medio dueño del Gallagher (o por lo menos, el dueño del Gallagher lo conoce). Total, que entramos y cuando nostros bajábamos, el Larrodera subía. Llevaba una camiseta rosa y este Jason (el del Gallagher) se puso a decirle "No, tiou... hoy no the digo ná, porque llevas una camisetha de maricauwn". Total, que jijiji, jajaja... ¡¡pues que se me pasó otra vez pedirle el pase VIP!!. Si es que soy más tonto... Eso si: a cambio, la noche estuvo bien... si, sí. Jeeejejeje. Digamos que aprendí de lo que había pasado el sábado anterior y no actué igual, lo cual dio sus frutos.

Y nada... sigo deseando acabar el proyecto y largarme del país. Esta semana he estado en plan vagonete, y me he dedicado a leer blogs de ex-erasmus (os he debido subir las visitas un huevo) y de erasmus que este año están en Lulea, y me ha dado una bajona que ni te cuento...

jueves, marzo 22, 2007

Mis morradas

Buenas noches muchachada, gambiteros todos.

Ya se que os he tenido un poco abandonadicos, pero ¿qué le vamos a hacer? Es que ando muy liado con el proyecto. Los que seáis informáticos sabréis lo absorbente que puede ser el programar, y que te empiecen a salir movidas, y tal… Además… ¡es mi blog, y escribo cuando quiero! ¡¡Hala!!. De todas formas, he pensado que como reencuentro, ¿por qué no hacer una fábula etílico-comatosa-festiva que nos deje una útil moraleja a todos? Pues sí, eso voy a intentar.

Otro título para el post podría ser “Maneras de mantenerse célibe contra viento y marea”, pero es demasiado largo, no están en este post todas las que son, y mayormente, me jode la barrica de la derecha (esa ande salen los títulos). Verdad es (no seré yo quien lo niegue) que teniendo en cuenta el contenido de este blog y viendo en las estadísticas las palabras de búsqueda con las que la gente llega al mismo, resulta poco probable que entre los lectores se encuentre algún novicio, aspirante a cura, fraile o monje… de esos que no se la pueden ni menear porque está muy feo, pero es una lástima, ya que este post le vendría a uno de esos como anillo al dedo… eso sí… a uno “de esos”. ¡¡A mi no!! ¡Coño!... Pero bien… ¡no nos sulfuremos antes de hora!

Lo que voy a relatar a continuación no lo debéis probar en vuestra casa, niños. Va de lo soso a lo lamentable, como diría Superlópez.

Os pongo en situación: Este sábado pasado fui a casa de mis amigos los casados (mal, maaaal por casarse: ¡punto negativo!) a echarles una mano con el ordenador. Después de una rica cena de agradecimiento, y algún espirituoso platanero (licor de plátano de Canarias, nada más… ¡¡guarros!!) agarréme el búho (autobús nocturno) y dirigíme a la zona del Casco, donde había quedado con otro grupúsculo. Lo de la cena en casa de los casados, en realidad, resulta superfluo en la historia, pero es que si no los mento de cuando en cuando, se enfadan. Dentro del segundo grupo, tengo más amistad y contacto con un tal Diego, un borracho asqueroso. Más o menos como yo. Hombre… también está Alberto Sarto (¡¡un saludo, Greñas!! –si no lo digo, igual se pica- ) pero el pobre ha salido algo más formal. Poco más, pero es de esos que estudia y tal… No se… no creo acabe de ser trigo limpio. Bueno, como iba diciendo: me encontré con este grupo de gente que conozco de veranear en Jaca o de estudiar en La Almunia a algunos… El tal Diego llevaba un pedal que a duras penas se tenía en pié. No se qué mierdas habría bebido (mejor dicho: cuánto) pero tenía que ser mucho. Creo que él tampoco lo acababa de tener claro. Se le debió olvidar aproximadamente al mismo tiempo que su nombre. Es caso es que tenía la noche en plan tocacojones; más o menos como es él de normal, pero elevado a la máxima expresión. Lo malo del tema no era que él estuviese totalmente pedo, sino que yo iba sobrio. ¡Y eso jode! Aguantar a un borracho tocahuevos yendo sobrio es una soberana cerdada. Bueno… ahora que pienso… todo esto tampoco tiene mucho que ver con la historia en sí (jajaja… ¡¡qué putada!! ¿Eh?... ¡pues ahora no lo borro! ¡¡con lo que me ha costado!!).

El caso es que a pesar de lo borracho que iba sugirió, sorprendentemente, una idea con sentido, y que tengo que poner en práctica más a menudo: ir a la puerta de la DaLuxe poco antes de que chapen los baretos normales del Casco, para evitar la cola (ya, ya… ya sé que eso es obvio ¡¡qué listos que sois todos!! ¿¿eeeeh?? Pero luego a la hora de la verdad, no se hace nunca). Efectivamente. ¡No había prácticamente nadie! Total: que nos plantamos el ceporro éste y yo en la puerta de la DaLuxe, exudando felicidad por no tener que hacer cola. Subimos el pequeño escalón que nos separa de la entrada y…¡y el segurata que ve a éste y dice “Va muy borracho, no puede entrar”! ¡Mierda!. ¡¡Mierdaaaa!! Le intentamos convencer de que no, de que no iba tan mal, pero el tío, que no, que no y que no. Decía que vale, que nos conocía y que otro día con mucho gusto, pero que esa noche no podía dejarlo entrar. A ver… al hombre, razón no le faltaba, para qué nos vamos a engañar… pero igual que el propósito principal de un reo debe ser, y es, fugarse, el nuestro es intentar convencer al segurata de que no vamos tan mal. ¡Siempre!. Se me pasó por la cabeza intentar la táctica del Pablito “Hormigonera” cuando salió en mi defensa el día de mi ciego brutal en la Cleo… pero eso de decirle al de la DaLuxe que mi amigo sólo está “a bit confused” me da a mí que no nos hubiese granjeado sus simpatías, precisamente, así que lo dejé. Creo que fue una buena idea. Nos dirigimos a La Casa del Loco. Obviamente, el tiempo había ido pasando y los efectos de haber salido temprano del Casco para evitar colas (¡uh!) habían quedado en agua de borrajas. Había una fila del copón. Yo pensaba darlo por imposible y largarnos a casa… pero el Diego tenía entre ceja y ceja que no lo habían dejado entrar, y que "fijesusté, que iba a volver, y le iba a insistir, y le iba a demostrar que no iba borracho… " y si aún así no le dejaba pasar, le iba a partir la cara a él y a los otros 5 Tachenkos ex-soviétcos que hay… El caso es que p’allá que volvimos. Yo me hice a un lado, y lo dejé solo. Pensé que total… como lo que iba a pasar es que le soltarían cuatro bufidos y lo enviarían de vuelta a toriles, pues que para eso me sentaba tan ricamente sobre un murete que hay enfrente de la puerta. Pues mire usted por donde ¡que me lo deja entrar! ¡¡Micawen!!. Pues hala… me tuve que bajar del tal murete, y hacer cola durante un cuarto de hora. Como un campeón.

Estaba yo en los menesteres habituales de las discoteques éstas (beber cerveza, porque el cubata va caro) cuando se me acercan dos chavalillas. Una de ellas parecía más cortadilla, como más tímida (esas me ponen berraco, ésas), y otra aparentaba tener más desparpajo (ésas también me ponen palote, también). La que parecía más lanzada, llega y me pregunta: “Oye… ¿Vas a ir al concierto de Héroes del Silencio?”. Total, que a mi se me va la pinza (a pesar de ir razonablemente sobrio), me pienso que me están vacilando y les suelto lo siguiente: “Puesss … verás… esss queeee… ¡es que ando muy liado! ¡No tengo tiempo pa ná!… Mira: no se lo digas a nadie, pero resulta que soy Gabino Diego, y ando echando unas copas de incógnito. Ahora ando un poco paradillo, pero estoy moviendo hilos en Torrente 4, a ver si me dan un papel de marchante de arte” (joer… el de la 2 era de yonkarra… qué menos que mejorar un poco mi imagen… bueno… la suya… la del Gabino, pero que a fin de cuentas, me afecta personalmente) “y claro, ando de reuniones con representantes y tal. Por otra parte, a veces aparezco en una serie americana…no sé si la conoceréis… se llama ‘Los Simpsons’ y hombre… no aparezco en todos los episodios, porque mi papel es el del Actor Secundario Bob, pero claro… ya es un palo, ir a rodar a Springfield y volver… el jet-lag… Además, hay otra cabronada: tengo que llevar el meñique doblado todo el rodaje, porque se supone que tengo cuatro dedos… y luego está lo del maquillaje amarillo... muchas horas ahí, dale que te pego… Y claro, como eso es esporádico, me he buscado otro currillo: También soy el doble en escenas arriesgadas del pavo ese del anuncio del 11811…Es que la primera vez, haciendo monerías con el bastón, pues se saltó un ojo… ¡y no veas qué movidas con la aseguradora!, porque claro… la culpa había sido del pavo, no del bastón… papeles, tal, cual… y claro, desde entonces me contrataron como doble… y eso”. La pava estaba descojonada a la paz que desconcertada. Así que cuando acabé mi perorata, me preguntó “Pero bueno… ¡¡¿vas a ir a Héroes o no?!!” Y yo le digo “Efectivamente, y no”. Aquí, la cosa pudo repuntar, porque dijo: “¡Anda! ¿Te gusta la hora chanante?” Pero yo en este instante acabé de perder la poca cordura que aun pudiese conservar y le espeté “Hombree… ¡¡y menos mal que no te he dicho la frase completa!!: Efectivamente y no, hija de puta”… Juro y perjuro que yo lo dije con la mejor intención del mundo: ¡¡la frase de Marlo, en la Hora Chanante es así!! Pero ella se lo tomo un poco malamente. No sé… ¡bah! sería que no era muy fan. El caso es que le dijo a la más callada “Anda, vámonos”… y se fueron. La timidilla debía ser algo más seguidora de La Hora Chanante, porque aún le dijo “¡Espera, espera!”… pero ná… la echada para adelante se la llevó.

Luego, cuando en mi cabeza apareció la “R” de “Repetición de la jugada desde el ángulo contrario” me di cuenta de que, efectivamente, parecía que las había estado vacilando un huevo… pero no… ¿Vacilar yo adrede a unas chavalas de buen ver?. Ni de palo: Es simplemente que estoy chalao ¡¡y así pasó otro sábado más…!! ehm… ¡solitario!.

Otra de las cosas que nunca se debe hacer es que si estás bajando solo las escaleras de la DaLuxe, y una piba te para y te dice “Hola… Me llamo Arancha” (o Verónica, o yo que sé), nunca… ¡¡pero nunca!! hay que decirle “¡Ah!... ¡¡y yo Héctor!!” y seguir tu camino como si nada. ¡Mierda!. Hombre... en esta ocasión puedo decir, para descargo de mi persona, que al llegar a casa me quedé dormido quitándome las botas, y me desperté, hora y media después, con mis padres mirándome desde el quicio de la puerta de mi cuarto, con los ojos como platos y diciéndome "¡¡Estás mamao!!, ¡¡estás mamao!!". Pero eso es otra histeria.

El caso es que antes, cuando me pasaban esas cosas, siempre me quedaba el autoengaño de “Sí, sí… ¡a pajas!, pero… ¡¿y lo bien que he quedado?!”. Pues después de lo de este sábado, ¡ni eso! No sé… tendré que probar con el "¡¿y lo que se ríe todo el mundo al que se lo cuento?!” Asi que, lo dicho: espero que vosotros también os hayáis reído un poco, y aprendido del calloso (que soy yo) una cosa útil.

Y bueno... por lo demás, proyectando (que me trae por la calle de la amargura el Omnetpp), enganchado a series como House, Lost y Prison Break (brutal... ¡¡quedan dos capítulos para el desenlace!!) y saliendo jueves y sábado, mayormente. Poca cosa más.

Saludos, peña. Orad por mi, por mi cordura y por mis pelot... que se están hinchando mucho (se van a necrosar, las hijas de puta)

martes, enero 23, 2007

Remember ajqueroso...

¡¡A refrescar la longaniza, pajáro!!

El otro día, hablando con Alberto, estuvimos recordando la foto que hay sobre estas líneas (por favor, click para ampliar y ver detalles), tomada en el carnaval del año pasado (Febrero 2006). Considero justo y necesario que semejante documento gráfico quede publicado para la posteridad (bueno, para la posteridad que le quiera dar ImageShack y Blogspot)… más que nada para que veáis como las gastan algunos/as en Suecia. Esta foto está tomada en el Kåren, pero no en ningún recóndito rincón oscuro… no, no… ¡¡en todo lo alto de la puta tarima!! (tarima que, además, no estaba excesivamente oscura que digamos). Pero hay más... Si digo que la tipa era una golfa, no os voy a descubrir el Mediterráneo (¿o es el Atlántico?... bueno, como sea) y si os digo que se lió con, como mínimo, cuatro pavos esa noche, pues tampoco os sorprenderá gran cosa, peeero... seguro que la vena de Maruja cotilla os salta sin remisión cuando os diga que entre esos afortunados metemorros, había un conocido de todos nosotros... ¡¡éste!!... ¡Qué buena pareja!: El zorro y la... ¡bien! Sin embargo, nuestro paisano no compartió la merienda con la mozuela aquella noche... Afortunadamente para él, porque si os fijáis en la mirada que le echa nuestro Pablito se nota amor puro y verdadero. Naaah... Drunkel, hiciste bién... A alguien que pone esos ojitos de cordero degollao, no le conviene una golfa de estas... una de ésas que ya vienen resabiás, y que seguro que mueve el culo en la cama como una profesional... Una pervertida de las que te puede instruir en las más placenteras cochinadas... ¡¡Eso no es lo que le conviene a un ser casto y puro como tú!!. Tu has de tener más altas miras. De Teresa de Calcuta p'arriba (si no la hubiese diñado, claro) pero vamos, en ese plan... ¡Qué sentimiento se adivina ahí, madre!

Esa misma noche, Alberto (sí, si… con esa guisa que iba) también sacó la chorrica a pasear. El problema es que él lo hizo con otros fines más… mingitorios… Que se meó, vamos. Eso sí, la meada que se echó tampoco fue en ningún recóndito rincón oscuro, sino en medio de uno de los salones del Kåren… El tal salón estaba lo suficientemente iluminado para que el Andreas Dawn, el DJ hormonao del Lurc, lo cachase y lo echase a la puta calle. Alberto protestó debidamente y arguyó que echarlo tal y como iba vestido, con 15º bajo cero en la calle, iba a ser homicidio intencionado, o algo así. El Andreas y los seguratas del Koren escucharon sus argumentos con atención y finalmente… le echaron a la puta calle.

Siento no haber actualizado antes, pero bueno… es que no hay mucho que decir (aparte del post sobre Madrid que tengo en el debe). Proyecto, borracheras… El viernes noche hubo otro remember, porque me fui a jugar con el Magnetic y los de su empresa al Counter (en su empresa, que tienen ahí una LAN)y por lo demás, Prison Break. ¡¡Mucho Prison Break!! Gracias a Jorgito me he “atrapao” todo el fin de semana con la puta serie… 35 capítulos (no había visto nada) en aproximadamente 48 horas… es duro, pero se puede conseguir, durmiendo un día 4 horas y otro 3… ¡¡a ver si mañana está diponible el capítulo 2x14, porque me han dejao con un intríngulis que se caga la perra!!

viernes, diciembre 15, 2006

¡¡Tú te follaste a mi hermana en Finlandia!!

... o cómo pulirse 50 € en una noche y no acabar borracho

Bueno, la explicación del título vendrá después... El caso es que ayer, ¡otra vez jolgorio!. Hombre, lo de anoche no fue una liada de la que luego me arrepintiese. Ayer salí de casa con ganas y aceptando todas las consecuencias, porque como este puente, todos mis sectores de amigos se habían pirado de Zaragoza, no había salido, y tenía un mono que lo flipas. Iba a salir el sábado pasado con un pavo de Sevilla (el Frán) pero a mitad de tarde me llamó, que se había subido al Pirineo, se había puesto peor del catarro y que no salía (sin tener en cuenta las bondades curativas del alcohol... ¿no lo dan para curar heridas, copón?)

Para empezar, al Gallagher. Anoche fue punto de unión entre dos mardanos: El Magnetic y el Diego de Jaca. Este Diego parece que le está cogiendo gustirrinín a esto de salir los Jueves. Por lo visto, en la academia de inglés en la que estudia, hacían una fiesta por Navidad, y luego acudieron al Gallagher (como ya dije, el pub éste es consulado de Inglaterra en Zaragoza). Allí ya nada más entrar, pedí el 3x2 de Heinekenes y hala... ¡a chupar! Este Diego estaba con su grupillo de estudiantes (y algún profesor) de inglés así que ahí estuve con el Magnetic (raramente llamado también Javi) hablando de lo humano y lo divino, de lo tontos que nos vuelve el alcohol, y de que las ganas que tenemos de pirarnos del país (¡jé!... otro ex-Erasmus) Estuvo bien... es un fiestero del copón, y cada vez que salgo con él, me descojono.

Luego, llamé al Alemaño que tengo apadrinado... ése que me dieron para “buddiearlo” que déjatelo ir también... Que estaba en el Bedel, dice. ¡Pues tira! ¡Al Bedel!. No se... el mozo estaba con un par de pibas, pero luego no se que pasó con ellas. Lástima. El caso es que dijo que antes de las 3, la Casa Del Loco era gratis. Bueno, pues nada... no me gusta, pero “si es gratis...” pues vamos. Aquí sufrimos la baja del Magnetic, porque se quedó en la puerta del Bedel metiéndose con una gabacha. Este puente ha estado en Lyon y no hacía más que decirle a la jamba lo aburridos que eran, lo raro que hablaban y “que el único entretenimiento que tenían por las noches era irse a pasear a ver bombillas” (eso me lo tendrá que explicar, porque todavía no sé que cojones significaba eso).

Total, que gratis, gratis, mierda, mierda. Llegamos a menos 10 (ehm... creo) y ¡ponk! 7 eurazos... Allí volvimos a ver al Alemaño (me lo subí a pegar botes al escenario) que dijo que él había entrado gratis (sabéis que soy un desgraciao ¿no?... bueno) Hombre... por lo menos son 7 euros con consumición. Creo que es lo mismo que cuesta un cubata, así que lo comido por lo servido, pero sigue sin gustarme nada, el antro ese. Hoy tengo bastante más dolor de cabeza que cuando voy a la DaLuxe... yo no quiero decir nada, ¡¡pero que no te digo ná, y te lo digo tó!!

Y ahora viene la explicación del título: Estaba yo subido al escenario (o gogotera, porque ahí, efectivamente, suben go-goses de cuando en cuando) se me acerca un pavo y con mala cara me dice “¡¡Tú te follaste a mi hermana en Finlandia!!” y yo que ya estaba un poco... jodido, en lugar de rápidamente darme cuenta de que eso era imposible porque... por razones obvias... ¡no! me puse a pensar “Coño... ¿he estado yo en Finlandia?” Y al rato, deduje que no me podía haber tirado a su hermana, no por nada, sino porque no he estado en Finlandia (gran conexión mental y capacidad deductiva ¡¡¡aaay!!! ¡qué atontao que soy!) Vamos, que llego a haber ido a Finlandia y me deja rayado para media hora. Cuando me dí cuenta de que yo en Finlandia no había estado, se lo dije... pero nada, no conseguí sacarlo de sus trece... Si no me lo dijo cinco veces, no me lo dijo ninguna. Luego creo que comprendí lo que pasaba, porque éste tenía un amigo que me señalaba y decía ¡¡borrajax!!, ¡¡borrajax!!. La cosa debe ser que leen este blog, me reconocieron, y el de la presunta hermana, me quiso chastear... pero se confundió (debía ir fino mandarino, también). En realidad no sé todavía como pude llegar a esa serie de conclusiones (que, dentro de la mediocridad, tienen su sentido) después del rodeo que dio mi cerebro para ver la imposibilidad de gincarme a su hermana. Si es así y alguno de los que cito aquí lee esto, lo comente, hombre... Que me alegro de que me lea gente y me lo diga. En condiciones normales, les habría dicho algo, a ver de qué me conocen; si por el blog, preguntarles si les gusta, cómo lo han encontrado, si tienen alguna amiga de buen ver a la que le pueda tirar los tejos... Vamos, lo típico. Pero ayer, como estaba en modo sunormal, pues no dije nada... ¡¡El que vale, vale!! No sé... me da en la nariz que eran de la Eupla... Si eso, que sepáis que no soy un hijoputa antipático, sino un imbécil borrachuzo.

Y también decir... que ayer, que no iba muy tajado (bueno... eso no quiere decir más que me acuerdo de prácticamente toda la noche) estuve pensando en lo caro que es salir, y chico... ¡Qué mal está el tema!:

3x2 en el Gallagher -> 7'80
2 cubatas en el Bedel -> 12
Entrar a La Casa del Moco -> 7
Guardarropa de La Casa... -> 2 (por lo menos, hay)
2 cubatas en La Casa del... -> 14
2 botellines de agua en La... -> 6 (¡manda huevos!)

Total, cerca de 49 hurones... ¡hala! ¡asín! ¡sin paños calientes!... y luego que hay botellón ¿no te jode?

PD: Vas a ver qué risas en las estadísticas con este título.

domingo, diciembre 10, 2006

La despedida de "El Bomba"

Bueno, pues como este puente me he aburrido, y no he formateado el ordenador, por lo menos cuento algo que tenía pendiente (¡¡toma, Pedrito!!) que es la despedida del mexicano: Adrián, “El Bomba”. Decir que este post tiene videos. Igual van un poco lentos, porque al final, después de dar tanto la murga, no los he ripeado (los he puesto tal y como salen de la cámara) así que si os va lento pues... [espacio a rellenar a gusto del lector]


Adrián, "El Bomba"

Desde que a principios de junio hice el jodío (y a efectos prácticos, único) examen que tenía, se me había metido en la cabeza organizar una barbacoa. Andaba yo con el regumello ése desde que el austriaco de mi piso (el Lukas) acabó con sus clases a mitad de mayo (el joputa) y se puso a hacer barbacoas a diestro y siniestro en mi (vaaale, “nuestra”) galería, obligándome a cerrar a cal y canto las ventanas de mi habitación. Apunte off-topic: Este Lukas, a ojos de un español podría resultar un poco sosainas, porque calculo que pisaría la Cleo y el Kåren unas 10 veces en todo el Erasmus. Sin embargo, al tío, cada vez que organizaba algo, le salían amigos (y amigas, que era lo interesante) por todas partes. Y sosainas, sosainas; mierda, mierda. Sin ir más lejos, la foto que he puesto de él fue hecha en mi casa un día que organizó una de sus barbacoas y les dio a unos cuantos por raparse el cebolla ¡Así! ¡Sin paños calientes!. En ninguna de las fiestas españolas nos ha dado por hacer algo así, comenzando por mi... obviamente con ese tesoro que tenía yo en la cabeza, (y entre las piernas, aunque eso ahora no viene al caso) a ver quién es el guapo que se rapa... Eso sí, cuando nosotros organizábamos una fiesta, nos meábamos en los buzones, ascensores, abríamos mangueras de incendios, destrozábamos cuartos de limpieza, atorábamos lavadoras, rompíamos habitaciones, cocinas, coches, farolas... Spain is different, oye... ¿qué se le va a hacer? Bueno… yo no, yo no… que yo era muy serio y formal, señor Neira.

Bueno, que como iba diciendo, andaba yo con ganas de una barbacoa y... ¿qué mejor ocasión que hacer una para la despedida de nuestro mexicano del segundo semestre, Adrián “el Bomba”?. ¡¡Caaaro!!.

Es una pena que se me ocurriese sacarla tarde (la cámara), porque os habéis perdido la parte gastronómica: un filetaco de 800 gramos de puro cerdo, ligeramente especiado con pimentón, el cual le otorga un cierto gusto a ese nuestro choricillo (aunque he encontrado una foto de uno de éstos filetes ó flinta stek), unas cuantas mini-salchichas que, si las pinchas un poquito antes de echarlas a la barbacoa, quedan con un pellejito tostadito y bien abiertas, bacon, que se deja en la parrilla hasta que la grasita intersticial quede así... bien doradita. Os habéis perdido también una idea de la que Eli era una gran adepta: freír espárragos. Bueno... dicho así suena un poco mal, pero la verdad es que en las barbacoas no hay por qué freír solamente chicha, como pensaba yo, pobre inculto. La otra opción es meter vegetales. La verdad es que unos esparraguicos trigueros, al punto de sal, tostaditos de una manera que ya no suelten agua pero que queden jugositos... ¡mmmm!... También se puede poner berenjena cortadita en lonchas, al igual que los espárragos, ligeramente salada, aderezada con un chorrito de aceite de oliva virgen extra. No es que yo fuese un pijaito comprando aceite (que… bueno, también) pero es que es el único que se puede comprar allí arriba, porque claro... puestos a cargar un camionarro, cárgalo con aceite del bueno (y caro). También una mazorquilla de maíz, que se tuesta y queda blandita, blandita (y que tiene su cosa, verla comer, como ya dije). En fin, aunque no es de este día, os podéis hacer algo de idea con un remember.

Bueno, y tras meternos todo eso, a más de hamburguesas (que, a diferencia de lo anterior, no estoy dispuesto a describir con intención de haceos la boca agua, porque no son una comida que lo merezca) y algo más que no acabo de recordar, nos quedamos un pelín (sólo un pelín) saciados y claro, a algunos degenerados, para bajar la cena (y sobre todo, para subir el alcohol, todo hay que decirlo) se pusieron a hacer una especie de deporte: ¡el Juego de las Latas!. Yo, como sabréis los que me sigáis habitualmente, soy bastante reacio a hacer esfuerzos físicos... es que desde que dejé de practicar deporte, hace cosa de... 26 años, noto que me canso en seguida, y que ya no estoy como antes (¡¡eeeh!!... yo antes debía dar alguna patada que otra en la tripa de mi madre ¿eh? ¡Ojito conmigo!) Además, ¡todos los tullidos que conozco lo están por hacer deporte! Creo que nunca entenderé esa frase de “el deporte es sano, el deporte es sano…”, especialmente dicha en boca de alguien que acaba de salir de un esguince, o tiene la pierna rota por siete sitios distintos… Para mi, el único deporte respetable es el Cúrling… ¡¡y solamente sería el que tira la tetera-pedrusco!! (los que barren ya tienen que hacer mucho ejercicio y tienen el riesgo de sufrir un resbalón y darse la gran ostia).

Bieeen… ¿en qué consiste dicho juego?: Voy a ver si puedo explicar someramente las reglas, más que nada porque, quizá, si las explico bien, puedan ser usadas por generaciones venideras de borrachos. Que conste que la finalidad básica de este juego es pillarse unas trompas de órdago y como aliciente secundario… pues bueno… que un equipo gana y otro pierde, pero eso es lo de menos. Además, los más vagos nos entretenemos un rato viendolo.

Material: Una pelotita, preferiblemente de tenis, pero siempre podéis arrancarle un huevo a algún perro gordo que pase por ahí (si se deja), seis latas de cervezas vacías (y si están llenas, que alguien haga el supremo esfuerzo de vaciarlas, por favor), un cartón o así de unos 50x50 cms (aunque esto es opcional), una tiza o en su defecto, cacho de carbón de la barbacoa para pintarrajear en el suelo; un árbitro, que siempre es necesario para echarle las culpas ¿no, Pedrito? (Pedrito protestando, 1 y 2)

Lo primero, como en todo juego que se precie, es hacer los equipos (me salto lo del piedra, papel o tijera ¿fale?) En este caso, son parejas de dos personas, que es lo que tiene una pareja. Una pareja, muy a mi pesar, no es un trío. De hecho, una pareja puede que te de una ostia si le propones un trío… pero eso es otra historia… (có… ¿pilláis el habilísimo a la par que sutil juego de palabras aprovechando la ligera homonimia de “pareja”? Pareja (2 mardanos) frente a Pareja (en plan matrimonio). ¡Ojo, ojoooo conmigo!.

Lo siguiente es establecer el terreno de juego: En un terreno totalmente plano (porque si no, como veréis por cómo es el juego, es casi imposible) se pintan dos rayas (de un par de metros de largas, o así) a una distancia aproximada entre ellas de 12/14 metros. A partir de esas rayas, será la “casa” de los equipos. Equidistante a esas rayas “o casas” y entre ellas, se delimita de alguna manera un área cuadrada de unos 50x50 cm. en la que se pondrán seis latas dispuestas piramidalmente: Se establece una primera base con 3 latas, sobre éstas, se ponen dos y finalmente, y coronando (como quería hacer Jorge cada noche con las chorbas de por allí) una última lata. Luego, en los extremos de la raya que delimita la “casa” de un equipo, cada miembro tiene una lata de cerveza sin abrir, porque el que gana es el equipo cuyos miembros antes se terminen la cerveza contenida en dichas latas. Ya veremos cómo se beben esas latas.

A continuación, se eligen turnos de los equipos (si es que hay más de dos, claro) y los dos equipos que vayan a jugar se dirigen hacia sus “casas”. A cara o cruz (o a hostias… el método es irrelevante) se elige qué equipo comienza, y dentro de cada equipo, qué integrante de la pareja comienza a lanzar la pelotita. Bien. ¡Comienza el juego! (ya era hora, ¿no?). El lanzador, tras unos momentos de concentración, lanza. (que pa eso se llama lanzador, ostias) la pelotita intentando atizarles a las latas un mangazo que las deje unas cuantas en La Coruña, otras en Málaga y alguna en Barcelona. ¿Por qué? Pues porque si consigue deshacer la pirámide latosa, los miembros (con perdón) del equipo contrario tienen que lanzarse como perras a recoger las latas y meterlas en el área de 50x50 donde estaban piramidalmente. No hace falta que rehagan la pirámide… simplemente tienen que dejar las latas en ése área y volver, lo más rápido posible, a su “casa”. ¿Por qué? Pues porque mientras no hagan esto, el otro equipo se pone a beber de las cervezas que tiene en su casa como cerdos (recordáis qué equipo gana en este juego, ¿verdad?). Tienen que ingerir la mayor cantidad posible de cerveza mientras el otro equipo esté fuera de su “casa”. Si las latas se salen del área donde deberían quedar antes de que el equipo “recogedor” cruce su línea, éstos tienen que volver... Vamos, que las latas tienen que permanecer todas dentro del cuadro cuando el equipo que recoge cruce su linea de “casa”. En el mismo instante en el que este equipo cruza la linea, el árbitro da una señal (a.c.a. “berrido”) para indicar al otro equipo que tiene que dejar de beber, inmediatamente. Aclaro que las latas de las que tienen que beber los jugadores, deben comenzar cerradas. Cuando derriban por primera vez la montaña de latas. Entonces, pueden intentar abrirlas y comenzar a beber. Este detalle tiene su intríngulis, porque como no tengas uñas, te puedes estar tres turnos sin conseguir abrir la puta lata.

Penalización: Si alguno de los miembros del equipo lanzador no deja de beber cuando el árbitro vigilante lo indique, el otro equipo tiene derecho a beber, pongamos durante… dos segundos (y aquí es cuando volvéis a ver los videos del pique de Pedrito con lo de los dos segundos)

Penalización: Si al depositar una lata de las que hay que beberse (no las que hay que arrearles el pelotazo) en el suelo, se derrama cerveza, el otro equipo tiene derecho a beber durante un tiempo a decisión del árbitro.

Penalización: ¡¡A esto se juega con cerveza!! Todo lo demás, es considerado dopping antideportivo.

Y ya está… luego, cuando nos cansamos, unos se recogieron casa de Viti, para seguir bebiendo, otros no... El Bomba fué de los primeros. Se cogió un moñón de órdago y al día siguiente, se fue a por el avión, junto con su gran resaca, Alonso y Alberto (creo). Eso sí, ¡el tío se pegó todo el mes viajando por Europa!... ¡Qué campeón!

PD: Bomba, ya se que te tengo que pasar estas fotos. Soy lo peor. Lo sé.