lunes, abril 03, 2006

Aventuras en Riga



NOTA:
Os recomiendo que leáis a cachos, porque también este post es largo de cojones (9 hojas en el Word). Por eso lo he dividido en días.



Salida: Día 0 (miércoles, 22 de marzo de 2006)

Curioso el sistema de tren que tienen aquí… resulta que debe haber una o dos líneas en todo el país, de trenes leeeeentos y que hacen cientos de miles de millones de paradas. Además, no se quién contó que, al diseñar la línea, la habían hecho con la idea de potenciar los pueblos más interiores, porque los costeros ya estaban desarrollados… total, que los del interior, de desarrollarse, como que naka, y encima tuvieron que hacer ramales hacia los pueblos costeros. Es muy curioso ver que, en varias ocasiones, el tren llega a una estación y sale marcha atrás, o ver cómo después de tres o cuatro horas de viaje llega a Umeå, que está al lado de Luleå...

NOTA: Mr. Wikipedio apunta sagazmente que eso solamente pasa en el norte, que en el sur tienen una red mejor, y que en el norte "solo hay dos o tres líneas mastodónticas".

Pues eso, nos esperaban 14 horas de viaje hasta Estocolmo porque ese fin de semana no había vuelos libres (habían acabado los exámenes y por lo visto, todo el mundo tuvo la idea de largarse del pueblo). Os podéis imaginar el suplicio… menos mal que también iban en el mismo tren otro grupo de españoles que iba a Goteborg, y algo nos entretuvimos… sin mariconadas, eso si.

Como apunte, dejar esta foto y decir que mira que tenían andén grande en la estación ¿verdad?… pues no, el tren tenía que ir a aparcar a tomar por culo… En fin…


Riga, día 1 (jueves, 23 de marzo de 2006)

Bueno, vamos al tema…

Debería haber titulado este post como“soy un desgraciáo” pero como ya lo dije en algún comentario anterior, pues he preferido titularlo de esta otra manera.

Puede que sea el viaje en el que más pasta me he dejado por minuto. ¡La hostia!

Ya me debería haber empezado a mosquear cuando, al llegar, nos metimos al autobús, que presuntamente costaba 20 céntimos de latt (Aca. latas) es decir, unos 30 céntimos de euro y llega la cobradora (porque, efectivamente, como buenos tercermundistas que son, tienen una cobradora que va recorriendo el bus y te vende los billetes) mira la tocho-maleta del Jaime y dice “40 céntimos” y en lugar de cobrarle a él, ¡¡me lo cobra a mi!! (y encima, a la vuelta, no nos la cobraron) Eso de la cobradora es un gran retraso. Hasta que me cobró los 20 céntimos de más me daba pena verla dando tumbos por el bus (que como hubiese pegado un frenazo se habría dejado allí la dentadura postiza, porque encima era viejecilla) y manejando un puñado de monedas de la hostia, y unos rollos de billetes del copón, atravesando de malas maneras entre la gente y nuestras maletas…

Como el viaje en tren, con Ponce y compañía (los que iban a Goteborg) había sido arduo, largo y cansado (habíamos dormido una mierda) nos fuimos directamente al hostal (Riga Backpackers). La verdad es que está de puta madre (habitación grandísima, baños limpios…), pero eso sí, nos chastearon un poco. En las páginas web que habíamos mirado decía que aceptaban tarjeta… y cuando llegamos, pues resultó que no. Tuvimos que pagar unas 200 latas (300 €) en efectivo por toda la estancia, lo cual es barato, pero nos quedamos sin las latas que habíamos cambiado en el aeropuerto. Ah bueno, os puedo dejar un par de fotos del antes y del después de la habitación (además la dejamos hecha una mierda en cero-coma).

Bueno, pues nada, que como ya era más o menos tarde, decidimos ir a buscar comida y sobre todo… ¡¡bebida!! Nos habían hablado de un whisky llamado “Canadians special noseque” y un ron llamado “Old captain” que bueno… no eran ni Chivas ni Cacique pero eran baratos (unos 6 huracos/botella) y bebibles. Cerca del hostal había un supermercado supertocho llamado Rimi en el que vendían de todo. Lo mejor era que, en la parte de la carne, vendían platos cocinados, muy baratos y que no estaban mal. Bueno, vale… pura grasa y puro cerdo, pero oye… cosas peores nos habremos echado al coleto en los McDonalds.

Pues nada. Cenamos nuestro cochino jabalín y nos empezamos a enchufar. Tras una preparty tranquila, encaminamos nuestros culos a un “night club”: La discoteca "Essential". Allí descubrimos que con el carnet azul de estudiantes suecos nos hacían descuento (¿?)… o igual no, pero nosotros lo enseñábamos y nos sentíamos realizadas como mujer. Bueno, pues hala… p’adentro. Como los que habían estado allí hacía una semana nos habían convencido de que Riga era baratíiiiiiisimo, pues nada… ¡¡a cubatazo limpio!! Nada más entrar, me dice David (aca. Alonso) “Có… ¡Te invito a un cubata!”. Y yo “¡Venga, va, có, que es muy barato…!”. Total, que vamos pa la barra y pedimos con orgullo (y sed) dos cubatazos de ron. Da Alonso la tarjeta y cuando le sacan el recibo para firmar, ¡¡zás!! ¡9 latas! (14 €). ¡¡Mierda puta!! ¿Pero esto no era tercermundista? Encima la discoteca petada que estaba (si tan pobres son, ¿Cómo se podían permitir pagar eso toda esa gente?)… Total, que aparece por allí el Alberto con un cubata y le decimos “Oye, có… ¿pero cuánto te ha costado eso?”. “2 latas y media”. Y nosotros “Pero cóoooo… ¿pero dónde te has comprado eso?” y dice “Arriba”. Pues hala… arriba con una lúbrica mirada en los ojos. Y digo “Va, có… que ahora te invito yo”. La verdad es que me estaba sintiendo un poco mal, porque claro… él había pagado 9 latas… yo iba a pagar 5… pensé “pues si eso le invito a dos… cachis… pobre hombre, que lo han timado….”. Total, que los pido, me traen el recibo de la tarjeta… “13 latas” (20 €urakos). Y yo pensando “¡¡¡Pero cóooooo!!! ¡¡Dentro de media hora me soplan 20 latas por cubata, joer!!”. Así que nos fuimos dispuestos a cascarle a Alberto una paliza, pero nos explicó que él había pedido el cubata de marica, y nosotros uno triple por lo menos. Así es la vida…

Además, pagué unas cuantas cosas con la tarjeta Maestro y otras cuantas con la Visa, y cuando al día siguiente revisé cuánto me había dejado, descubrí con horror que cada vez que había pagado con la Maestro, me habían cobrado un impuesto revolucionario de 2 latas… ¡3 €! ¡¡cágate!!. Eso sí, lo de las 2 latas extra, lo ponía en los recibos en letra microscópica (¡qué hijos de puta!). Bueno, ese día creo que me gasté unos 70 huracos… Eso sí… la discoteca grande grande y llena de gente. Además, creo que fue la primera vez en la que la proporción era de 3 tías buenas 1 tío feo. ¡¡Brutal!!. Y eso que era jueves. A mi me gustó… pero a Alonso no, más que nada porque estuvo a punto de cascarse con media discoteca, incluido un segurata (aparte de con varios nativos, no se bien por qué). Menos mal que el segurata era legal, y que estaba Jaime por allí, que si no me lo matan. Por lo visto, Jaime y él se rayaron y se marcharon, pero Alonso, no se a qué fin, quería volver a entrar, y el segurata no le dejaba si no pagaba otra entrada. Entonces se puso a mentarle a la madre en español, mirándole a los ojos y claro, el tío se rebotó… porque aunque no entendiese ni hostias, el ver a un pavo a dos metros tuyo, mirándote, señalándote, y gritándote algo con mala cara pues… según parece el segurata le enganchó un poco del cuello y aunque Alonso estaba convencido de que a hostias le ganaba (con los superpoderes del borracho) afortunadamente (para él) Jaime convenció al segurata de que bueno, que sí, que estaba hablando de él, pero que no estaba diciendo nada malo, que era un buen pavo y que además estaba muy borracho. Finalmente, el tío se metió hacia la discoteca y no cascó a David. Ya veréis por qué esto me serviría al día siguiente para reafirmarme de que soy un desgraciado.

Bueno, pues eso, que David y Jaime se habían rayado y se habían ido pronto a dormir al hostal (ojo a este detalle), y nosotros nos quedamos por allí, explorando la discoteca. Alberto hizo realidad uno de sus sueños cuando entramos en una sala pequeña, con sillones y tal (más “reservado”) y vimos a un pavo con dos letonas (es de suponer) sentado a una mesa, y Alberto que vio la situación: el tipo con una, la otra sola… (y, según su versión, tras un intenso intercambio de miradas) saltó cual el chimpancé que es por encima de la mesa y se fue directo a la pava solitaria. Como ya viene siendo habitual, ésta le dijo que era lesbiana, le dio las gracias por “rescatarlas”, y se llevó a su amiga (según Alberto, le dijo que “luego se verían”) El desgraciado que se había quedado palote y sin novia lo miró con cara de asesino y cuando, poco después, abandonó la sala, le dio unos golpecitos en el hombro en plan de “Muy bien, chaval… ¡te has lucido!”.

Allí asistimos a lo que Alberto ya califica como “La Terolada”. Resulta que Pablito (apellidado Terol, de ahí lo de Terolada), que llevaba un ciego más que considerable empezó a liarse con una tía (un morena que estaba bastante buena, todo hay que decirlo) pero al poco se rayó y, nadie sabe exactamente por qué, le apartó la cara y pasó de ella, a pesar de los insistentes intentos de la señorita. Eso dio lugar a que al día siguiente tuviese que sufrir comentarios como “Pierdes más aceite que la furgoneta de Locomía” o pasar a ser bautizado como Pablo Zerolo… Y cuando un par de noches después se lió con una joven de 17 años (como cuento más adelante) a la cual yo no vi, pero que, según informaciones maliciosas, llevaba ortodoncia, tuvo que escucharse por parte de Alonso una frase que ya es mítica: “¡¡Cabrón!! ¡El aceite que pierdes tú lo utiliza la cría esa para engrasarse el aparato!”. Luego se pasó todo el viaje mohíno y alicaído porque no se había liado con ella (creemos que es esta). Aaaay… Que bonito es el amor, sobre todo en primavera.

Hacia las 5 o así nos fuimos. No se muy bien cómo volvimos, pero el caso es que llegamos harto somnolientos al hostal (os recuerdo que, a pesar de la parrafada, todavía estamos en el primer día, y que en el tren habíamos dormido una mierda) y al ir a abrir la puerta… ¡¡chan, chaaaan!! ¡Cerrada!. Jaime tuvo la bendita idea de chapar con llave. Comenzamos a llamar educadamente, pero no hubo respuesta. Empezamos a gritar como perras, diciendo “¡¡Hijos de putaaaa…!! ¡¡Os vamos a mataaar!!”. Nada. Empezamos a pegar puñetazos y patadas a la puerta. ¡Nada!. Le pedimos a la que estaba en recepción que por favor, nos dejara usar el Skype para llamar a mi móvil, que estaba en mi mochila, a escasa distancia de la oreja de Alonso. ¡¡¡Nada!!!. Acojonante. Nosotros oíamos el móvil desde fuera, pero ellos… no. De hecho, al día siguiente, unos belgas que dormían en la habitación de al lado nos confesaron que los habíamos despertado (bueno… y según parece, al resto del hotel también, porque un italiano también mentó el incidente) por los porrazos, patadas y gritos que estábamos pegando. Imaginaos como sería que los belgas éstos le hicieron una foto al Alonso porque nos dijeron “Oye… nos gustaría tener una foto del famoso Alonso ese al que llamabais anoche… Es que estamos escribiendo un diario de nuestra estancia en Riga y nos gustaría poner una foto suya”. Bueno, total, que preguntamos si tenían otra llave. No. Preguntamos si tenían habitaciones libres. No. Así que ya nos veíamos durmiendo en el suelo del salón, o en algún sofá… y por supuesto buscando un bate de béisbol para matar a éstos cuando, finalmente, la de recepción se apiadó de nosotros y nos confesó que tenía sitio en el piso de arriba, en una habitación para 14 personas, y allí nos dejó dormir, junto con un inglés raro que hablaba solo. Cuando se despertó abrimos un ojo Pablito y yo, y lo vimos por allí murmurando algo con cara de asesino, como Bender cuando sueña con “Matar humanos. Mataaaar humaaaanos”. Obviamente pensamos que tendríamos que pagar la habitación extra, y que Alonso y Jaime nos iban a invitar a esa ronda de camas, pero sin embargo, al día siguiente, cuando nos despertamos a las dos de la tarde y bajamos a por ellos, la de recepción, que era distinta a la de la noche anterior, nos preguntó que de dónde veníamos. Cuando se le explicamos, y le preguntamos cuánto era, nos dijo que era gratis, pero que la próxima vez tuviésemos cuidado con eso, porque claro, si le venía un grupo y le decía que tenía cuartos, pues se podría encontrar con el marrón de encontrar a tres mardanos durmiendo allí. La verdad es que se portaron de puta madre. También hubo un momento en el que yo no encontraba el móvil (eso fue otro día) y como nadie podía hacer llamadas (excepto yo) la de recepción nos prestó un móvil para llamar. Podíamos haber llamado a España con él, si nos hubiese dado la gana, porque nos lo metimos al cuarto y todo… vamos, que muy bien. Por cierto, que, al día siguiente nos encontraríamos a la pava que nos dejó dormir calientes en la discoteca. Era bastante fea (es la de la derecha) pero tenía alguna amiga que mmm...


Riga, día 2 (viernes, 24 de marzo de 2006)

Después de la movida de encontrarnos la puerta cerrada y tal, como nos levantamos tarde, ya nos pasamos el rato comentando la jugada, vegetando algo más y yendo al Rimi a por comida. No salimos del hostal hasta por la noche. Conseguimos hacer realidad el sueño de "El Ternasco": comernos a su hermana (es que el día anterior habiamos comido cerdo).

Y por la noche ¡a probar otra disco!: “La Rocca”. Muy grande, con mejor ambiente que la Essential, con gogós y todo (Más afotos 1, 2, 3). Timo de las 12:30: Va David, se pilla una birra y me dice “¡Otia, có! ¡Solo cuesta lata y media!”. Claro, comparado con la Essential esa, que valían 4 latas, era un puto chollo. Así que voy todo decidido a la barra y digo "¡¡una birra!!"... os podéis imaginar… después del palo de la noche anterior, la excitación por hacerme con una cerveza a precio razonable era grande. Total, que llega la camarera y me pregunta “¿Carlsberg o blablabla…?”. Y yo “Mmm… pues Carlsberg”. Me la pone… “¡3 latas!”. ¡No os podéis hacer idea de la cara de gilipollas que se me quedó! Alonso me confesó que se había descojonado de mí, viéndome buscarle desde la tarima, con la botella de Carlsberg en la mano y cara de asesino. ¿Cuál era el truco? David me lo explicó. Había una barra “especial”, fuera de lo que era la zona de baile en la que vendían unas cervezas edición exclusiva para la disco (más malas que arrancadas, pero mira... servían para enchufarse) y que eran las baratas. Además de las cervezas esas, también vendían de esas botellitas de Smirnoff con limón, que tienen solo 5º, pero que, la verdad, era mejor que la cerveza esa.

Decir también que, como ya he explicado, había una tarima, bastante alta, delimitada por una barandilla para que la gente bailase, obviamente, dentro del recinto definido por la susodicha baranda. Bueno, pues en un determinado momento a mi se me piró la pinza, me salí por fuera y me puse a bailar (o algo) como orangután epiléptico, agarrado a la tal barandilla, con una sola mano, agachándome, subiendo otra vez… hasta que un segurata me dio unos toquecitos en el hombro en plan de “Venga, chaval… ya pasó, ya”. Y en ese momento me pasó una cosa curiosa: me entró el raciocinio y me di cuenta de que el hombre tenía toda la razón del mundo, porque macho… si me llego a caer de allí, me hubiese dejado las rodillas como poco, así que entré obedientemente al redil.

Y ahora viene el por qué soy un desgraciao: Resulta que tenía sed de agua, y vi allí al lado de donde estaba el baño de señoras. ¡Ah, perdón! Antes decir que ese baño de señoras tenía unas puertas como de Saloon del Oeste, y Jaime había entrado en plan Clint Easwood, pegándole un empujón a las puertas, todo chulo, y cuando vio que estaba lleno de letonas que le miraban descojonadas, dijo “Mmmm… aquí pasa algo raro”, se percató de lo que pasaba y salió. Bueno, pues eso, que a él no le dijeron nada. Sin embargo, yo, que estaba medio enchufao, y sin ganas de ir al baño de tíos (joer… lo menos estaba a 10 metros, ¿qué queréis?) pues me metí para dentro. Fui respetuoso (creo). No dije nada a nadie. Simplemente me dirigí a un lavabo y bebí un poco de agua. Pues al salir me enganchó un tochenko ex-soviético (o segurata) y en volandas (normal… con mi masa corporal…) me echó a la puta calle. Bueno… al menos me dejó coger mi abrigo del guardarropa. La verdad es que me jodió, porque le estaba preguntando “But… what happens? What have I done??”. Y no me respondió. ¡Coño!, yo estaba borracho, pero tampoco tanto… Además, no me parece que equivocarse de baño sea una ofensa tan grande. No se si me echó por entrar al baño de tías o por beber agua del grifo. Quizá fuese por esto último pero es que ¡hostias! acostumbrado a Suecia, donde tienes agua gratis por todos los lados, me jodía tener que pagar por un puto trago de agua del grifo. Y allí estaba yo… en la puerta, todavía con marcha en el cuerpo pero más solo que la una. ¿Qué hice?. ¿Pedir que por favor me dejasen entrar un momentico para hablar con mis amigos?. No. Eso sería lo lógico. Allí conocí a un grupo de gente, les expliqué la situación y me dijeron “Si, es que estos seguratas son unos capullos y tal…”. Me dijeron que iban a la Essential… ¡y me apegué a ellos!. Me metí en el taxi con una pava más fea que un dolor, que me clavaba las uñas en el brazo (¿¿para darme placer??)y ¡hala!. ¡otra vez a la Essential!. Allí la pava fea empezó a hacer cosas raras, como ponerme el culo en la minga y empezar a refrotarse por el suelo, además de con todos los pavos que se le cruzaban por delante. Había un español allí que me preguntó que qué hacía por allí y tal (lo típico), y me preguntó algo así como “¿Estás con esta pava?”y yo “No, no… Dios me libre… Si te la quieres hacer…” Así que bueno, cansado ya de la golfa esa, dije “¡Pos me voy!”. Me acerqué a ella a decirle que me iba de allí, y estaba hablando con otro que se me puso un poco chulito en plan de “Que es mía, que es mía” y yo “Joer… que solo quiero decirla que me voy”. Me dijo algo así como “Déjanos en paz” y yo le di una educada respuesta: “¿Y si no quiero?”. Pero nada, afortunadamente todo quedó en agua de… borrajax. Me estuve un rato yo solo en una sala de barro (maquineta) con una pantalla grande de la hostia (en la que proyectaban unos dibujos que yendo fumado tienen que ser una fiesta del copón) y mirando a mi alrededor, intentando localizar a más marginados como yo, a ver si yo iba a ser un bicho raro o qué, y no, todos estaban por allí a su bola, así que allí me quedé, feliz, durante media hora más. Decir en mi defensa que mandé un mensaje de móvil a Alonso y a Saz, pero ninguno llevaba su teléfono encima.

Al salir, cogí un taxi… le digo la dirección y tal… y cuando quedaba poco para el hostal, llegó a un punto en el que había como varios coches cruzados y no podría pasar, así que, cosa muy inteligente, le digo “¡¡Naaa…!! No se preocupe: déjeme aquí que yo ya se llegar” (léase esto con voz de borracho). Total, que bajo, miro a mí alrededor… y me digo “Y... ¿dónde coño estoy?”. Ni idea. Pues nada, me dirigí a una pareja (ella debía tener 20 años y él 60, así que era puta fijo) y les pregunté. No lo sabían y encima, mientras estaba hablando con ellos pasó una quitanieves de ésas que echan toda la mierda hacia los lados (léase acera)… y me llenó de barro frío y mugroso pantalones y zapatos. ¡Hala! ¡Jódete! Pues nada, esta pareja me llamó a un taxi que apareció en seguida, con una taxista bastante zumbada (ya veréis por qué, que nos la volvimos a encontrar otro día…) me lleva al hostal, le doy 10 latas… y ya. Me quedo así, le digo “Ehm… ¿y las vueltas?” y me da una tarjeta de su taxi. Lo único que pude hacer es sonreír y decir: “Eres muy grande”. Y me bajé. Una pena porque yo estaba todo orgulloso de haber llegado con mis 10 laticas a casa, diciendo ¡¡yuhuu!!. No me lo he gastado todo. Pues mira… pues si.

Mientras tanto, en otro lugar de Riga… Alonso se lió con una morena con minifalda que le subía la falda y se refrotaba con su erecta minga y, a pesar de que Jaime ni se acuerda ni lo admite, estuvo bailando sensualmente con la amiga, pero menos rato que Alonso…


Riga, día 3 (sábado, 25 de marzo de 2006)

Ese día hicimos algo de turismo. Se que no os interesa mucho, porque lo único que queréis es carnaza nocturna, pero oye… os jodéis. Había tenido que aguantar a Saz (Alberto) taladrándome diciendo “¿Pero túuuUUuu, no eras el que hacías tanto turismo? ¿El que decía que necesitaba varios días para ver una ciudad bien?”. Joder, Alberto, yo quiero hacer turismo, pero si cada noche nos cogemos una moña y volvemos a las 7, pues normal que no tenga el chichi pa farolillos.

Decir que en la oficina de turismo nos demostraron la amabilidad de ese pueblo : Entramos y decimos "Ehm... que queríamos hacer turismo". La pava que estaba tras el mostrador nos miró como diciendo "¡Ah!... Pues muy bien me parece". Y nosotros "Ehm... estoooo... ¿no tendrá por ahí un mapa?". Y sí. Nos dió un cochino mapa. Y punto. Así que nos largamos de allí.

La ciudad no tiene mucho que ver. Tiene el centro histórico, que es muy pequeño, y luego algún edificio exsoviético. También decía en no se dónde que tiene mucho edificio art-decó… Así lo más reseñable:


Hacía un frío de cojones ese día, y encima me dejé los guantes… En lo que yo creía que era un alarde de modales, Alberto me prestó los suyos… hasta que acabó de hacer la puta foto que quería hacer (y que para eso se los había quitado). Bueno, él está muy quejoso con este párrafo, porque sostiene que "me los dejó un rato" pero bueno... Es justo y necesario decir que solamente él único que me los dejó, aunque fuese poco.

Tras un cafecillo nos bajamos al Rimi, a comprar algo de cena y luego al hotel, a prepartyearlo.

Esa noche fuimos a la Fashion. Pos mueno… una discoteca más… Decir que Alberto se lió con un bicho que… joooodo. Resulta que David y Jaime se rayaron y se fueron a La Rocca, porque decían que la discoteca esa no les gustaba (a mi sí… aunque claro, si me dejas con alcohol y mujeres para alegrar la vista, soy feliz, aunque sea en “el peor retrete de Escocia”) y Alberto desapareció también. Estábamos allí Pablo y yo preguntándonos dónde cojones se habría metido, o si se habría ido con éstos a la Rocca, aunque bueno… tampoco nos lo preguntamos mucho porque había unas gogós en ropa interior, medio bailando, medio haciendo desfile de Victoria’s secret que quitaban el hipo… y la preocupación por Saz. Total, que a la hora o así lo vemos que aparece y que se empieza a liar… ¡¡con un bichoo!!. Madreeee… Así que Pablo dice “Oye… alguien debería decirle que es gorda y fea” y yo “Pues sí… voy p’allá”. Total que se lo digo al oído y me dice, con violentos aspavientos y movimientos de brazo, que le da igual. Luego nos confesó que es que todo ese rato que había estado desaparecido es porque se la estaba comiendo. La tía le había pegado un empujón a un sofá (causándole un chichón al golpearle la cabeza con la pared que había atrás) y había empezado a darle al tema. Como él comentó al día siguiente, causando la hilaridad del grupo: “la pava esa le podía… era más fuerte que él”.

Yo hice amistad (nada más, marranos) con lo que podía ser mi abuela… una persona que como decía Saz, “hombre… nadie niega que en su juventud, allá por el Jurásico, entre dinosaurios y tal, estuviese bien… pero jooodo”.

Y el timo de la noche: Yo había estado bebiendo cervezas y vasos de agua, a un precio relativamente razonable (el agua, 80 céntimos de lata) total, que con mi último billetico de 5 latas en la cartera, pido un agua (solamente) y el pavo me pone un botellín, en lugar de un vaso, como hasta el momento, y me dice algo como de que se ha equivocado, y que si quiero me lo cambia y no sé que más. Yo le digo que no, que no me importa… vale “5 latas” y yo “¡¡coooo!! ¿5 latas por esto?” y me dice “ya te había avisado” y yo pensé “pues sí… el hombre tiene razón”. Y ahí solté las latas. No debería haber pagado, lo sé, pero todo esto que me pasa hay que verlo desde la perspectiva del borracho… ¿qué queréis?

Alonso y Jaime seguían en la Rocca. David se enamoró de una golfa refrotosa (otra) a la que parece que le metió mano en un garaje, y que según versiones estaba… ehm… rellenita. Unos nativos le invitaron a unos chupitos (seguro que le estaban mirando el riñón con ojos lascivos), y no se qué más, porque yo no estaba allí.


Riga, día 4 (domingo, 26 de marzo de 2006)

Durante el día, decir que fue el día que mejor dormí… algo así como hasta las 5, no como Pablo y Alberto. Habían conocido el viernes, en la Rocca a un par de chavalas (1 y 2) que no debían ni haber reglado aún (bueno... 17 años, dice que tenían) y habían quedado este día con ellas “solo a charlar”, pero ellas no acudieron a su cita matinal. Seguramente no les dejarían sus papás… ¿Ves Saz?. Tanto que te metías con la vieja de la Fashion… a esa no la dejarían salir sus hijos, o como mucho, los guardas del asilo… pero no sus papás, que es más denigrante… bueno, o no. Decir en defensa de Alberto y Pablo que justo esta noche había sido el cambio de hora y que entonces igual hubo ahí un “missunderstanding” de esos… o lo que es más probable, que las chorbas pensasen que iban con aviesas intenciones y pasasen del tema. Desafortunadamente, Saz aprovechó esa cochina hora para hacer algo de turismo de mierda, y tuve que volver a soportar el mucho turismo que había hecho él, y el poco que había hecho yo. Encima el poco turismo que hicieron los llevó a una calle en la que intentaron entrar y alguien les dijo en español “peligrosssa” y salieron cagando leches, obviamente, pero él seguía orgulloso de lo turista que es. Cierto es (cedo ante las presiones) que vieron la embajada de Francia (¡¡Baaarbbwaraaa!!), una parte de la zona ex-soviética que nosotros no vimos... pero yo sigo insistiendo que en una hora o poco más no se puede ver mucho.

Tras zascarnos unas pizzas que muy previsoramente habíamos comprado el día anterior en el Rimi (en el hostel había microondas y todo, para calentarlas), nos fuimos a dar una vuelta. La idea era buscar un garito tranquilo, cerca del hostal para echar unas cervecitas "with the calm", pero no encontramos ninguno. Alguien había preguntado en La Rocca que si abrían el domingo, y le habían dicho que sí. Como no encontrábamos más que putis (y yo a un puti, pues como que no…) decidimos coger un taxi e ir a La Rocca. Le dijimos a un taxista que cuánto nos cobraba… 10 latas. Saz creo que soltó uno de sus míticos “¡¡Y una pooooollaaaa!!” y al final nos lo dejó en 5. Volvimos a preguntar al taxista que si estaba abierta. Y dijo que sí, que sí. Llegamos: ¡Cerrada!. Lo único abierto, un puti que hay al lado llamado Studio 69 o algo así. Pues hala… vuelta al centro (la Rocca está más bien lejos) andando. Yo pensé morir con mi vejiga a punto de estallar, y tuve que mear en un parque. Estaba acojonado, porque a alguno del viaje anterior le había pillado la poli meando y querían cobrarle algo así como 100 euros, o no se qué burrada. Al final, tras una negociación con el policía quedó en 10 pero que vamos, que yo tenía los huevines por corbata.

Justo debajo de la casa del gato negro había un pub (seguro y de alto standing... por el segurata lo digo) que solo cerraba de 7 a 8 de la mañana, con cervezas a 1’5 latas el medio litro (o sea, que bien) y cubatas a 3 latas… y ahí estuvimos hasta que nos echaron a las 7. Esta fue la noche de Jaime. Mira que siempre me meto con él porque lo he llegado a ver dormido sentado en la tarima del Koren… pero no se si es que se había echado un par de chupitos de un presunto ron que sabía a piruleta… pero que era veneno (parafraseando a La Hora Chanante) que había comprado Saz el día anterior, y yo para mí que eso llevaba alucinógenos o algo, porque estaba eufórico perdido, y yo deshuevadísimo. Hubo un momento en el que dijo “No se si pillarme un whisky o no, porque ahora estoy bien, y a lo mejor eso me apalanca” y o “No, no… No te lo eches, no vaya a ser que te duermas, que me lo estoy pasando pipa”. Era en plan de “¡¡Diviérteme!!”. Nos llevábamos mucho cachondeo con que en cuanto conoce a alguien lo primero que le pregunta es “Oye… ¿tú crees que los españoles hablamos muy rápido?” y en una mesa de al lado había dos pibas (bastante monas, ellas, aunque un poco entradas en años) a las que Saz había comenzado a decirles monerías, echarlas un par de fotos… y le dije “Si te acercas a esas tías y les dices lo de que hablamos muy rápido, te invito a un Chivas”. ¡Y lo hizo! Bien a gusto que pagué yo el Chivas ese… las risas que me pude echar. Hacia las dos o así entraron un par de golfas (profesionales) que nos llamaron y dijeron que el bar éste lo iban a cerrar en media hora (mentira vil) y que si nos íbamos con ellas a un club de striptease. No les hicimos caso. Saz y Pablo se retiraron pronto, y nos quedamos los buenos. Conocimos a un par de alemanes (aquí uno) uno de los cuales estaba presuntamente casado con una finlandesa, pero que parecían un poco bujarroncillos. Jaime sufrió una contracción anal cuando el casado le dijoTodos tenemos una parte homosexual… la gente dice que con más de un 20% eres bisexual” y claro Jaime, que había oído lo mismo pero con un porcentaje del 3%, pues cerró el ano (u ojete) inmediatamente.

Al salir, tres pibas (una para cada uno… jeje) que aún dudamos de si eran putas o no (porque llevaban toda la noche en el bar, así que igual muy putas no eran) empezaron a decirnos que querían rabo… poco más o menos. De hecho, a David, la que mejor estaba le empezaba a tocar el culo y a decir lo que mucho que le gustaba. Al salir hicieron un espectáculo erótico festivo refrotándose con una señal de tráfico. Eso más o menos nos llevó a pensar que hombre… putas no serían pero por lo menos bailarinas de striptease pues igual sí.

Y aquí fue donde nos volvimos a encontrar a la taxista jashonda que me timó 10 latas. Empezamos a negociar Jaime y yo con ella. De hecho, cuando le dijimos que “éramos 3” (para ir en el taxi) ella respondió, vaciletas, “y yo una”. Nos quería cobrar 10 latas por llevarnos al hotel (vaya… parecía tarifa estándar). Al final, le dijimos que 5 y a berrido limpio empezó “¡¡Ok, ok!! ¡But shut up!”. Total, que en éstas estábamos cuando salió del bar Alonso (con su cámara) y se le acercó a la ventanilla, a preguntarle no se qué. Total, que de pronto la pava, ante el estupor de Alonso, le pega un tirón a la cámara, y le empieza a decir “Dámela, dámela”. Alonso metió la mano por la ventanilla y la tipa le mordió, pero en seguida lo soltó, y empezó a escupir al suelo, diciendo “Puaf, puaf… ¡sabe a culo!... ¡Marrano!”. Luego le dio una toallita para que se limpiase la mano, y también “el culito, para que no le oliese mal”. A mi me empezó a refrotar el pelo (vamos, que al final, también me acabó dando una paliza, como al Alonso). Así que como el huracán ése de mujer nos entretuvo tanto, le acabé dando (yo, personalmente) 5 latas más. Decía que “le encantaba el dinero; que quería mucho para comprarse diamantes”. De hecho, le preguntamos si nos podíamos hacer una foto con ella y dijo que "20 latas", así que nada. Esto es lo único que pudimos conseguir.

Y bueno… eso es prácticamente todo porque al día siguiente lo único que hicimos fué coger el vuelo (ya vale, ¿no?, que esto es la primera línea de la novena hoja) e intentar dormir un poquillo. Un último apunte: Los letones estos parece que te quieren cascar siempre. Los suecos dicen de sí mismos que tienen miedo de la gente, y se les nota, pero estos letones parece que te quieren dar de hostias todo el rato, o quitarte un riñón, o algo (menos alguna rara excepción, que confirma la regla). ¡Ah!. Y que las letonas... mu rico tó. La de recepción (Tanja para los amigos) la hermana de la de recepción y la otra que trabaja en la recepción por las noches (foto), una morenaza que había en la fashion y que parecía salida de cualquier catálogo de modas... ¡¡buffff!!

¡Ah!. Y aunque ya no tenga nada que ver con la estancia en Riga: he visto que Marta ha dejado un post con información que puede ser muy útil para la gente que se pregunte cómo funciona esto de Luleå, qué hacer, información sobre las discotecas (ehm... la discoteca), sobre el pueblo y la vida en general...

21 comentarios:

Jorge dijo...

¿Y tu te haces llamar desgraciao?
Desgraciaos nosotros que no sabemos lo que nos espera. La próxima vez, resume un poco.

Por cierto, muy bien lo de quitar la censura a los comentarios, pero también queremos los posts sin censura. ¿Qué es eso de una tía de 17 años? ¡Cuenta la verdad! Todos sabemos que como mucho tendría 16, ¿verdad Alberto?

.: Héctor "El borrajudo" :. dijo...

Jaaajaja... ¡¡Yo ya aviso primero!!

Y hombre... lo de la censura... no es del todo censura, es "refinar la infromación" :-)

sergio dijo...

Faltan fotos de las golfas :P

.: Héctor "El borrajudo" :. dijo...

Si, co... Pero que la movida es que la base de datos de ImageShack está jodida... A ver si vuelve a funcionar hoy, co. Pero no preocuparse, que golfas vendo (y pa mi no tengo... bueno, sí, pero es que si no, no rima)

.: Héctor "El borrajudo" :. dijo...

Co, ¡¡putas cobardes!!. Cómo se nota que estos mensajes largos no los leéis ni ostias ¿eh?. 4 comentarios, dos míos, uno del Xopxe antes de leer y otro de Sergio que es el que no falla nunca

Cagaos!!

xmariachi dijo...

oye tu zorripas, conmigo ni asin, entiendes, ni asin.

Pues esta vez me lo he leido todo, a costa de llegar media hora tarde al trabajo y pegarme otra al volver. No me diras que no soy un chico dedicao.

Y mecaguen diez, que envidia chicos. Yo quiero volver y volver volver, voool veeer al erasmus otra veeeez

fettuchini dijo...

"Puede que sea el viaje en el que más pasta me he dejado por minuto."

¡Adios la hostia! A tomar por culo la jubilación de tus padres.

.: Héctor "El borrajudo" :. dijo...

XMariachi: Después de estos 7 u 8 meses de Orgasmus... solo puedo decir que te comprendo, macho... te comprendo.

Fettu: Pues sí, si... casi. No quiero dar el dato por no acojonar, pero ya os lo contaré, ya.

fettuchini dijo...

Por cierto, la taxista esa tiene manos de psicópata.

.: Héctor "El borrajudo" :. dijo...

Si solo fueran las manos... pa mi que el cerebro también, maño.

fettuchini dijo...

Oye, que te he cogido una foto para mi blog. Una de tías buenas a las que he reconvertido en lesbianas, así por todo el morro.

.: Héctor "El borrajudo" :. dijo...

Fettu: Si quieres bolleras de Riga de verdad, aquí tienes un reportaje que grabó Jorge (un madrileño de los que está aquí) una semana antes de que fuesemos nosotros

Santi dijo...

Có, ya lo acabé! Y que conste que no lo hice antes porque esperé a que pusieses las foticos. Y es que, esas letonas no se ven en todos lados...
Pon más fotos de letonas, có! xD

.: Héctor "El borrajudo" :. dijo...

Jajaja... ¡¡Viciosos!!. Es que no tengo más. De todas formas, los dos enlaces a discotecas llevan a las páginas de fotos de las discos... Ahí podéis poneros cieguicos

Nacho dijo...

Me uno a otros comentarios... me lo he leido todo y me muero de envidia :)
Lo que me sorprende es lo caro que es, yo recuerdo Letonia muy barato (cubatas a 400 pesetas de las viejas) pero a Riga al final no fui, aunque me dijeron que era parecido a Tallinn.... no se, de todas formas ¡vaya viaje!

.: Héctor "El borrajudo" :. dijo...

Pos no.. barato, lo que se dice barato NO es, precisamente.... Hombre, en el hostel habia un italiano que decía que había estado hací mogollón y que no era como ahora... no sé, no sé... ahora, pues carico, sí

1 salido

Anónimo dijo...

os habeis follado alguna? porque follón habeis armado. vuestra aventura es muy similar a la de muchos otros, esta tierra es una barbaridad. Lo unico que te ligas son golfas, putas professionales o putas ocasionales. Todo el mundo intenta robar de una forma u otra a los tontos turistas. Y yo que pensaba que Paris es caro. La unica forma de follarse a las tias es que le hables en ruso o que les pagues.

Anónimo dijo...

lo de riga es caso aparte!!!yo estuve de erasmus en finlandia y nos bajamos un finde a riga, pero no nos gastamos apenas dinero y nos hinchamos a beber champan Riga,nos alojamos en el hostal Riga y comimos de puta madre. Eso si, perdimos el avión de vuelta y eso si nos costó pelas, sangre, sudor y risas mil, porque fuimos en bus hasta Tallin, en barco hasta Helsinki y en bus again hasta Turku. Cuando llegamos, eramos famosas!!!!!!!!Ah, y las tias serian golfas, pero los letones aparte de que parece que te quieran pegar o quitar un trozo, como bien dices, los tios eran mas sosos que na!!!!!

.: Héctor "El borrajudo" :. dijo...

Vaya vaya... no pensaba yo que este post fuese a tener tanto movimiento más de un año después de haberlo publicado.

Anonimo1: Puesno, de follar nada de nada. Algún morreillo casto y discreto con trolls o menores (yo no, yo no) y nada más . Y lo de que te intentan robar en cuanto te huelen que eres turista... lo corroboro totalmente ¡putos taxistas y putos camareros de discoteca! Nos tangaron pero cosa fina mandarina.

Anonimo2: Bueno, supongo que si no vas a los antros caros a pedir movidas caras, pues te puede salir muy barato, pero claro, como ya cuento en el post: nosotros ibamos confiados en que todo era baratísimo y claro... pues como que no es así

¡¡Un saludo!!

Anónimo dijo...

Mu grande tio, la historia estaba de puta madre... Manana me voy ha hacer un viajecito a Riga y haber que tal, ademas vamos al mismo hostal...Me ha encantau!

.: Héctor "El borrajudo" :. dijo...

Jaja... Me alegro de que te haya gustado...Pero vaya santa paciencia que has tenido si te las leido toda. Espero que te haya sido de utilidad. Si lees esto antes de irte, ya sabes: Cuidado con la pasta, que no es tan barato como parece

Ya verás, ya... te lo pasarás niquelao. Además, el hostal está muy bien. Que envidia me das... ¡Qué recuerdos! :)