jueves, abril 30, 2009

El viaje (o "beware of Aldeasa")

Bueno, pues con un par de meses de retraso, pero voy a actualizar con algo de algo más de enjundia que el último post… Tampoco mucha, no os vayáis a creer… Vamos: la línea habitual.

Este post pretende, como algunos otros, desempeñar (aunque sea levemente) una función social. En este caso, avisar a posibles viajeros de los aviesos y sucios trucos de márketing que se gastan en las tiendas Aldeasa de los aeropuertos. O al menos, en el de Barcelona. O al menos, un calvo cabrón que tienen de cajero.

Me encontraba yo, el 24 de febrero, pululando sin rumbo fijo (ni ganas de encontrar uno) por El Prat, tras una noche larga noche en un Alsa Zaragoza-Barcelona cuando mis orejas otearon una tienda de Aldeasa en lontanaza. Claro, ante un viaje de semejantes características, lo primero que hace un español es pensar “Có… ¡Alcohol y tabaco! Necesito alcohol y tabaco, que en Nueva York seguro que va mas caro… có!” . ¡Pues p’adentro!.

Sabía que 200 cigarrillos y 1 litro de licor es el máximo que te dejan llevar a EE.UU. sin riesgo de extradición aderezada con tacto rectal (no vaya a ser que hayas escondido un puro por ahí) así que cogí una bonita cesta roja y me fui a la sección de “vicios y malos hábitos” (o algo así). Cargué un cartón de Lucky y una botella de a litro de Havana Reserva 'jartá' de años. ¡Ya Sergio!, ¡lo sé!, pero es que las botellas de Brugal eran sólo de 75 centilitros, y no estamos como para desaprovechar dos o tres cubatas. Por otra parte, también me apetecía llevar algo “typical Spanish” al bueno de Michi, que tan bien se portó (y se porta) conmigo, aconsejándome sabiamente en las semanas previas a mi partida, y ahora llevándome de parranda a antros de lenocinio y perversión. ¿Qué llevar? Pues jamón, evidentemente. ¡Jamón!. Jamón Ibérico pata negra fueno fueno. ¡Pues a la nevera!: 200 gramos de jamón, 30 euracos. ¡Coño! ¡Hay que joderse como sablean a los pobres turistas! A 150 euros el kilo… ¡La madre que los parió!, pero en fin… el Michi lo vale… ¡Pues a la cesta también!.

Claro: yo a esas alturas ya había facturado, así que esta compra suponía llevar un litraco de fluido (inflamable, para más Inri) en mi equipaje de mano. Por otro lado, el jamón es puro cerdo, y eso siempre suele ser problemático de meter en un país extranjero. De hecho recuerdo que, hace unos cuatro o cinco, años hubo un brote fuerte de Fiebre Aftosa y, aparte de desinfectarte las suelas de los pieses, no te dejaban ni llevar un bocata hecho con los envoltorios del chorizo, así que pensé “Mmmmm… Ese calvo que está en la caja sabrá si ahora está permitido o no. Voy a preguntar si me pueden poner problemas con esto”.

- Hoygan, Hoygan… que voy a ir a las Américas, y esto del jamón ibérico… que es gorrino y tal… ¿No me dirán que “mirusté” y me lo quitarán en un habil movimiento de muñeca al llegar?
- ¡Noooo…! No, no… No te preocupes, hombre, que esto, como está comprado en la tienda del aeropuerto, ha pasado un control y no te dirán nada… Si eso, tu les enseñas el ticket y ya está.
- ¿Seguro, siñor carente de pelamen?
- ¡Que si, hombre, que sí…! Que es una cosa muy típica, que la gente se lleva a paletadas…
- Pos bueno, pos fale… pos me lo ponga…
Y… ¡hoygan, hoygan…! ¿esto de llevar un litro de alcohol…? ¿No se lo tomarán a mal? ¡Que son mu perros! Que por menos que esto, ahora al Antonio Canales se le caen los pedos…
- Nooo… no no. Mira: tengo aquí, debajo del ojete, esta bolsita chupiguais que pone “Aldeasa” bien gordo, y hacemos tal que asín, la cerramos bien cerradita y hala… ¡sellada!. Con esto, nada… ¡No problemo!.
A todo esto, la "bolsa" era más como un sobre de plástiquete transparente y el "sellado" consistía en cerrar la aleta del sobre un poco más lento de lo normal, no os vayáis a pensar que era un termosellado molón, ni mucho menos.
- ¿Está usted seguro del todo, bola de billar con orificio parlanchín?
- Que síiiii… que lo hacemos siempre. Que el problema viene si lo traes tu de tu casa. Pero si es de aquí, nada, que para eso está herméticamente cerrada…
"Herméticamente"... ¡Juas!
- ¿Me lo jura por Snoopy y Carlitos el zoofílico?
- ¡Y hasta por Mafalda si se tercia…!
- Pos bueno, pos fale… pos me lo ponga…

Control de seguridad. El Prat. Ningún problema, aparte de tener que, al mismo tiempo, quitarme el cinturón, sujetarme los pantalones para que no se vean mis (lamentables, como muchos sabréis) gayumbos, quitarme las botas, meterlas en el scanner y abrir la mochila donde iba el portátil. Primer obstáculo: ¡superado! Me dio confianza.

Segunda escala: Zurich. Control de seguridad para coger el avión al JFK. Descalzo. Sujetándome los pantalones, aguantando el pasaporte entre los dientes y una pila de gente detrás mío. Mochila que sale del escáner y mano que, vista y no vista, la agarra y la pone a un lado. Dialogo entre manejanto del escáner y señorita policía. Yo que entiendo algo de “fluid”… Ay, ay, aaaay… Pero ¡no!, ¡Héctor, tranquilo!... ¡Si el de Aldeasa dice que se puede, se puede!

- Usted lleva líquido en la mochila. Ábrala por favor.
Abro. Una hermosura de Havana reluciente es lo primero que se ve en el interior.
- Esto no se puede llevar a los EE.UU.
¡¡Quieeeto, Silver…!!
- No, mire, que lo he comprado en Aldeasa, que me han dado esta bolsita chupiguais herméticamente sellada (es decir, el sobre pegajoso que podía haber abierto cuando quisiera, pero tenía que gastar el último cartucho) y un alopécico que controla de esto más que usted me ha dicho que no problema. Además, hasta me ha dado un ticket, ¿lo ve?
- ¿De Barcelona, eh? Puesss… no eres el primero que nos viene con la misma historia, pero de ningún modo puedes subir al avión con esto…
- Pero… hoygan, hoyg…
- Lo siento, pero o la dejas aquí o no vuelas.
¡Mierda!
- No, pues nada, nada… que la disfruten con salud…
¡Ñgrfawen.. grfta… mdre que cagó al calvo…! ¡Qué descansada se quedó! (Literalmente: seguro que no hizo mucha fricción al salir)

Avión. Dormición en la ventanilla con babica y todo. ¡Maaaño que bien…! A mitad de vuelo: Azafato (sí, azafato… hasta para eso tengo mala suerte) que me pica el hombro. Me larga una tajetica color verde con las “típicas” preguntas de “¿Viene usted a traficar con drogas?” “¿Es usted pedófilo o sólo un pervertido normal?”… y… ¡chán, chán!... “¿Trae algo de carne a los EE.UU.?”. ¡Ay, joder! Carne… ¿qué es carne? ¿Y tú me lo preguntas?... ¿Contarán el jamón como “carne”? ¿Qué pasa si me hago el longuis y digo que es que en España se dice “embutido” y no “carne”? ¡Anda!, si hay una nota aclaratoria al dorso. “Se considera 'carne' cualquier tipo carne cruda, cocinada, embutida…” ¡Mierda…! Me han resuelto mis disquisiciones filosófico-connotacionales-etimológicas sobre la palabra “carne” en un par de líneas. Junto a eso, algo que reza que “la mayoría de los bienes que se traigan son requisados en la aduana”… ¡Coñe…! La mayoría… ¡Hay lugar para la esperanza! ¡¡una luz al final del túnel…!! Qué coño ¡Que me joden el jamón de fijo!

Pedí cuatro tarjetas. Cuatro. Dos porque, cómo no, la cagué en algún dato, y las otras dos para tener dos versiones. Una con que “yes” traigo carne y otra con que “no” traigo carne… Yo venga a darle vueltas a la cochina tarjeta a ver si, en caso de que me pillasen, podía agarrame algún resquicio legal para argumentar por qué no había dicho que traía jamón… aparte del “¡porque si os lo digo, me lo ibais a quitar, joputas!” ¡Nada!. No solo eso, sino que ponía bien clarito que un intento de colar algo sin declarar en el país podía dar lugar a que te lo requisaran y a acciones penales (gran aclaración: no vaya a ser que te pienses que te lo iban a dejar, para hacerte un pan tumaca en Guantánamo, ahí, ofreciéndole un mueso de cerdico rico a los coleguis de Bin Laden). ¡Cagonlamaaaar…! A mi izquierda apareció un Héctor pequeñajo de color rojo tentándome “¡Di que no! ¡Di que noooooo! ¡Que no te pillan!” y a mi derecha Antonio Canales con un Dodotis® diciendo “¡Ay!... tu mismo… ¡aaay!... pero yo que tú no lo haría, forastero… prrréeet…”.

Bajé del avión, y con sudores fríos me dirigí a la aduana. Aún tenía mis dos tarjetas. Me llega el turno. “¿Qué? ¿Qué hago?”… dodotis… extradición… mono naranja… El chino-americano que me iba atender me mira en plan de “que me des la puta tarjeta ya, big glass”… “¡Tenga, señor Miyagui…!¡La del sí!Vale, pues con esta tarjeta, pasa por ese pasillo a la derecha”. En mi mente aún resonaba el “Casi todos los bienes son confiscados…” ¡Casi todos!... Igual cuela… Paso al sitio. Mesa grande. Policía con guantes de latex. El Antonio Canales pequeñito que aún tenía revoloteando por mi cara que sale cagando (literalmente) leches…
- Así que trae usted carne ¿Qué tipo de carne?
- Buennnnooo… ¡Esto…! Le endilgo el paquete.
- ¿Y esto qué es lo que es?
- Jamón… Spanish jamón…
Lo mira, intenta leer los ingredientes y al ver que no hay manera de adivinar qué es, se va preguntarle a otro policía, que debía ser el experto en gastronomía española (vamos, el que había pasado una semana borracho en Ibiza). Éste le dice “Pig”. ¡Ya está…! ¡a tomar por culo…!
- Lo lamento, señor, pero no se puede traer cerdo a los EE.UU.
- Pero, pero… es que… es queeeeee… es un regalo para mi jefa, que voy a trabajar de prácticas en empresa y…
- Lo entiendo, pero no. Lo siento. De verdad… Tenemos que requisarlo y destruirlo.
Sí, destruirlo… ¡Una mierda vas a destruir tú!
- Tengo un ticket que demuestra que lo he comprado en una tienda de esas de aeropuerto... ¿Vale de alg...
- No. Lo siento. Bueno... para limpiarse el culo con él si el papel de váter de nuestros servicios no resulta de su agrado.
- Pero es que… ¿Usted sabe cuánto vale esto?
- De verdad que lo siento, pero no. No se puede introducir esto en EE.UU.
Hombre, dentro de la mediocridad, majete ya lo era, pero claro, ¡la perspectiva de inflarse a ibérico en cuanto acabase el turno alegra a cualquiera!
- Pues nada… más lo siento yo… Que lo disfrute con salud…
- Next!!

Cuando me estaba yendo de allí iba mirando con el rabillo del ojo a ver si lo metía en los containers donde previamente había depositado un bocadillo mordisqueado de unos indios que iban delante de mí y me pareció que no… pero en ese momento, amargas lágrimas de dolor y rabia nublaron mi vista y no lo puedo asegurar.

Huelga decir que en aquellos momentos, si hubiese justicia en este mundo, el calvo de Aldeasa y sus familiares hasta 6º grado de consanguinidad habrían padecido una lluvia de mierda de tal calibre que no podrían salir de la bañera en dos años, además de salirles cuernos, cambiar sus tendencias sexuales y otras mutaciones de igual o mayor desagrado…

En fin...

Ya sabéis, nenes… Si un señor os ofrece un caramelo por la calle, decidle que no, y si, encima, tiene poco pelo y lleva una chaqueta que pone “Aldeasa”, además, le dais una patada en los cojones. No, ahora en serio… No se si protestar formalmente, o algo. Evidentemente, no buscando que me devuelvan ni una gorda de lo que me soplaron (perdón: "requisaron") sino que, por lo menos, para que avisen a sus empleados de no hacer lo mismo con otras personas. ¡Joder!, si por lo menos el tipo me hubiese dicho que no sabía, pues me lo hubiese pensado dos veces, pero no; como lo dijo con una seguridad tan apabullante, pues evidentemente, me lo creí… ¿Qué opináis vosotros? (y me refiero al tema de si debería quejarme, no del tema de que soy imbécil perdido, que eso ya lo sé)

martes, abril 14, 2009

Qué abandonadicos os tengo...

Ya lo sé, ya lo sé…

Pero la cosa es que trabajar y estar de Orgasmus no es lo mismo… A ver, que me lo estoy pasando bien, pero ya no tengo tanto tiempo libre como antes. Además, en mi casa no tengo WiFi, sino que tengo que conectarme por cable, y resulta que el cable que tengo (lo traje de España) es muy corto, y es bastante incómodo andar trasteando con el ordenador. en la posición del loto (bueno... o de la borraja) Además, acabo cansado de estar delante del ordenador todo el día (sí, Michi: de eso) y me da pereza ponerme a escribir cuando llego por la tarde a casa. Por otra parte, tengo que ocuparme del piso (ninguno de los dos compañeros que tengo sabe lo que es una fregona, me temo), de hacer lavadas, en fin… de movidas asín.

De todas, formas, he hecho firme propósito de enmienda e intentaré escribir algunos “bits” contando algo de por aquí, como lo sucio que está todo, lo traumático (por lo asqueroso) que me resulta ir a los “laundromats” y lavar tus gayumbos en lavadoras comunales y demás, historias.

Eso sí, queridos lectores, ¡no creáis que no me acuerdo de vosotros!

Un saludo

sábado, febrero 21, 2009

NYC BrB

Por si no os habíais dado cuenta, la foto es un poco viejuna (julio 2001)


Muchos de los que me conocéis ya sabréis, en mayor o menor medida, que andaba rumiando el irme a Nueva York durante unos meses para hacer prácticas en empresa con una beca Integrants.

Bien, pues parece que, tras unas cuantas vicisitudes, la denegación de una primera beca, rechazar ir a pesar camiones (bueeeeeno, ir a una empresa de software para pesaje de camiones), rechazar ir a buscar marcianos con el proyecto SETI, y gastar medio tóner de la impresora imprimiendo formulario tras formulario, hoy puedo decir, y digo, que me piro a Nueva York hasta finales de julio/principios de agosto. Me acaba de llegar por correo el pasaporte con el visado de prácticas (el J-1 para los colegas) y ya he comprado a la SwissAir el vuelo que, espero, me lleve el martes 24 desde Barcelona a Nueva York pasando por Zúrich (400 € me ha costado... no me parece demasiado, teniendo en cuenta la poca antelación con la que lo he cogido).

Quiero agradecer desde aquí al gran (casi dos metros de tío) Michi las molestias, consejos, ayudas y… y de todo que me ha prestado en el proceso. Fue él quien me informó de la existencia de estas becas Integrants y el que me animó a apuntarme, allá por noviembre. Ya contaré más de él (si me deja) en algún otro post.

Tampoco me quiero olvidar del Xmariachi, que me ha ofrecido un sofá cama en Barcelona para dormitar antes de ir al aeropuerto. El avión sale a las 9:45 y para poder cogerlo "en orden", hubiese tenido que salir de Zaragoza a las 2:20 de la madrugada. Teniendo en cuenta que a Nueva York llego (si todo va bien) a las 22, hora española, hubiese sido un poco paliza. Que si hay que hacerlo, se hace, pero si, gracias a Diegol puedo ir un poco más despejado, pues mejor.

La empresa a la que me han mandado se llama NoMAA. Es una organización sin ánimo de lucro que se dedica a gestionar ayudas y becas estatales a grupos de teatro y artistas en general; es decir, que habrá gente fiester... eeeehm... bohemia y culturalmente interesante por ahí.

Seguiremos informando… ¡cós!

PD1: El carnete de conducir lo penqué otra vez… “por no mirar suficiente en un ceda el paso”… ¡pos fale!

PD2: Me hubiese gustado poder hacer algo de despedida más "oficial", verme antes de marchar con gente que hace mucho que no veo; pero como ha sido todo tan corrido (hasta que no tuve el pasaporte en mis manos no sabía cuándo me iba a marchar)... en fin, ya haremos la despedida cuando vuelva... un viernes la despedida y el sábado el retorno...

PD3: El lunes día 9, en el que acudí a Madrid para llevar impresos a la Embajada de los EE.UU., me vi con unos cuantos Luleånos y, pensando que saldría de Barajas, quedé en acudir un par de días antes y salir de juerga, pero ya veis... al final no va a poder ser tampoco, porque la opción más barata era salir desde Barcelona... Queda también en tareas pendientes (como tantas otras cosas... aún tengo yo por ahí alguna postal que repartir que ya, ya...)

Un abrazo a tós.

lunes, febrero 02, 2009

Y catakroken


Práctico de conducir: ¡Pencao! ¡Como un señor!… Pues sí qué... Y todo por ser buena gente… ¡Y por ecologista! ¡y por bocazas!...

¡Cagüen!… Bueno, supongo que ya tendréis todos el carnet de conducir, pero por si acaso, siguiendo con la labor social que, entre otros menesteres, persigo con este blog, me gustaría haceros saber que está mal lo siguiente:

  1. Ser buena gente: Dejar pasar a una señora en un paso de peatones está mal. Bueno… dicho así, suena un poco… heterodoxo, pero claro… está mal si el semáforo en el que está esperando la susodicha está en verde para los coches. Pero ¡cojones!… ¡es que llovía un huevo! Y la pobre mujer se estaba mojando… Vale, vale; y que yo, del semáforo ¡ni noción! ¿qué pasa? El caso es que he visto a la mujer, he visto el paso de peatones, y he visto a un montón de coches delante mío cruzando… Y yo, en mi infinita bondad, he pensado “¡Qué panda de cabrones! ¡Pobre mujer! ¿Por qué no parará esta caterva de indeseables?” Pues mira, resulta que no paraban porque había un hermosísimo semáforo color verderol que los (perdón: ¡nos!) dejaba pasar. Y que yo no he visto. Pero eso es lo de menos, caramba… Yo he pensado aquello de “trata al prójimo como quieres que te traten a ti” (o como se diga eso) y ¡coñe! si yo estuviese esperando bajo la lluvia, me gustaría que me dejasen pasar ¡hombre! Pero noooo… seguro que al examinador le picaba la almorrana y le ha sabido mal encontrar un buen samaritano como yo. ¿Qué? No cuela ¿verdad? Lo irónico del caso es que la mujer no se estaba mojando tanto, porque tenía un ‘piazo paraguas que ya lo querría yo para mí.


  2. Ser ecologista: Resulta que si hay un Stop tras un paso de peatones, y un coche delante de ti está haciendo el Stop, tu tienes que pararte delante del paso de peatones (no vaya a ser que venga alguna pobre señora, como la de antes, y le bloquees el paso) y luego, detenerte otra vez en el Stop, cosa que yo... eeeehm... pues no he acabado de hacer claramente. ¡Pero hombre! Si tanta parada no puede ser sana para el medio ambiente, joer… ¡Que yo veía todo muy bien! ¡Si no venía nadie! Que parar tanto jode la caja de cambios; arrancar y frenar produce una jartá de CO2 de ese… ¡Tó malismo pal mundo! ¡¡Ains!… si mi examinador hubiera sido el Al Gore, otro gallo me hubiera cantado… ¡ya te digo! ¿Qué? ¿Qué tampoco cuela? ¡Joer como sóis!


  3. Ser un bocazas: A ver: Situación: Un Stop. Yo me paro en la rayica perfectamente. ¡Qué guay! Tengo que mirar de que no me vengan por la derecha, y claro, como en el asiento del copiloto está el profesor, no ves bien… ¡Pues no lo digáis! Porque a mi, por distender un poco el ambiente, se me ha ocurrido decir “¡Ay que no veo!” Pero ¡coño! ¡Yo lo decía por el profesor, que me tapaba, no porque en el sitio en el que estaba puesto el coche no hubiese visibilidad! Pues el jodido examinador no lo ha querido entender así, ¡fíjate! El joputa. Claro, lo que debería haber hecho es moverme medio metro y volver a parar... cosa que, como habréis deducido sagazmente, no he hecho... ¡Pues a la saca también!

Bueno, en fin… este suspenso estaba dentro de lo previsto, las cosas como son. ¡A ver si el día 10 hay más suerte! Total… ¡la primera vez era gratis! (porque me quedaban dos oportunidades)

Cita para hoy: en boca cerrada no entran moscas (pongo esta porque no conozco ninguna que diga en plan culto eso de “En los Stops hay que parar, ¡capullo!”)

martes, diciembre 23, 2008

¿Lo sabíais vosotros?


Click para agrandar (la foto... otras cosas se agrandan de otra manera)
JohnMc Cain, el de las patatas congeladas, apareciendo en "24" OooooOOOh... ¿quién será el tipo que ha visto semejante cosa?

... pues yo tampoco, pero quiso la casualidad que buscando a otro actor que aparecía en el episodio 5x07 de la serie 24 me saltase a la vista el nombre de “John McCain”, pensé: “¡coño, có!”, y se me ocurrió contarselo vía mail a la revista TvMás, que reparten los viernes con el Heraldo de Aragón y algunos otros periódicos, donde apareció publicada el pasado día 12 de diciembre en el número 1.103. No está mal.. aunque el email (email que, todo sea dicho, han dejado en nah respecto de cómo era el original, lo cual me parece muy comprensible) se lo mandé el 27 de octubre, en plena campaña electoral de los ¡U-S-A!, ¡U-S-A! y quizá por aquel entonces habría sido todavía más rabiosamente actual de lo que es de por sí.

Y bueno... aunque yo lo hice exclusivamente por la fama mundial que semejante hallazgo me iba a otorgar (fama mundial que todavía estoy esperando, aunque ya no pueden tardar mucho las gruppies a llamar a mi puerta... Entre esto y lo del HowTo, ¡mojo fijo!) puedo atestiguar y atestiguo que lo que es el premio, mandarlo lo mandan. Acompañado, además, de una carta dedicada exclusivamente para mí por el Director de la revista TvMás... ¡Jo!... Después de una que me mandó Jose María Aznar hace unos años pidiendome que le votase, esta es la misiva de una alta personalidad que más ilusión me ha hecho... ¡Fíjate tú!... La verdad es que, el que gente tan ocupada dedique unos minutos de su tiempo a escribirme a mí, un pobre mindundi, me llega, me llega... Porque tienen que ser ellos personalmente, ¿no? ¡Están firmadas y es técnicamente imposible reproducir una firma! ¿no? ¿no?

Ah, y quedaos con el detalle: ¡Resaltado con un cuadro azul! ¡¡Te cagas!! Yo, YO soy el “lector más observador”. Yo. No otro, no. ¡¡Yo!!

De todas formas... ¡hay que ver con qué poquico se le hace feliz a un niño! ¿verdad?... ¡¡Aaaains!!

En fiiin... pues ¡hala! ¡¡un saludo y feliz Navidad, solsticio de Invierno o lo que celebréis, gente!!

miércoles, diciembre 17, 2008

Paso 1 hacia la motorización: conseguido

Soy buiiiino. Vale, vale: y suertudo. ¡Joder!... ¡¡si hubieseis visto la mierda de examen que me ha tocado!!... sí, DoñaCol, lo sé... ¡¡doy un ascazo...!! :D

miércoles, noviembre 12, 2008

BorrajaX con Activia

[Activia]
Pues sí, señoras y señores... Hace algo así como un par de semanas, me zampé de golpe y en ayunas siete yogures Activia (de Nanone) de esos y, aparte de la cagalera[YouTube] que me dieron (tanta fibra, tanta fibra...) me renovaron por dentro y por fuera, de tal manera que... ¡tengo curro y me he apuntado al carnet de conducir! ¡¡Con un par!!

A ver: que tampoco panda el cúnico; el curro es, como mucho, para dos meses (bueno... el contrato es de dos meses; hasta final de año... ¡Ya veremos si me aguantan tanto!). Es en el laboratorio de Mecánica de Fluidos del CPS. Se trata de coger algunos programas que los “doctorandos” que por allí pululan han hecho para sus simulaciones y paralelizarlos para que vayan más deprisa. Como tienen unos pepinorros (aca. Quad-cores [Wikipedia]) de ordenadores, con cuatro procesadores en las tripas, quieren intentar ejecutar los cálculos en paralelo (uséase, para los neófitos: que se hagan los cálculos en varios procesadores a la vez)... y de eso me encargo yo. O lo intento. Son pocas horas pero están bien pagadas, así que no me puedo quejar. Lo único es que de momento, con mis grandes aportaciones, están perdiendo rendimiento... pero es que... es queeee... es que estoy en la “fase de investigación”... ¡glups! Virgencica, Virgencica: que los del departamento no lean esto, ¡que no lo lean!...

[L de autoescuela]
Y lo del carnet... pues eso: que también me he metido en la pomada. Le eché huevos, recorrí el largo camino (100 metros, lo menos... Mmm... no, no tanto) que separan la autoescuela de mi hogar, pagué (sobre todo, eso: ¡pagué!) y ya estoy recibiendo clases teóricas. La idea es sacarme el teórico lo antes posible y en cuanto lo tenga, comenzar la invasión de Europa (al menos, en cuanto a envío masivo de curriculums se refiere). Como ahora me lo guardan un par de años, no me tengo que preocupar demasiado por el práctico, en caso de que me llamen para un trabajo de "incorporación inmediata" y tenga que salir cagando leches. De hecho, quizá incluso podría ser posible recibir alguna clase práctica en el extranjero y sacármelo cuando vuelva de vacaciones... Vamos, digo yo. No sé... ya lo pensaré (dos años... ¡joer!... ¡no sé lo que voy a hacer mañana, como para hacer planes para dentro de dos años!)

La verdad es que lo necesitaba. De hecho, “oficialmente” empecé en el trabajo el día 6 de noviembre, pero desde que me dijeron que me cogían (semana y pico antes) he estado yendo por allí. Me ha venido bien. ¡Pero que muy bien! Me ha ayudado a centrarme, a mantenerme ocupado y me ha despertado de mi letargo... ¡Debería haberlo hecho antes!. Antes, mi vida consistía en acostarme a las mil, levantarme a las diez mil y estar todo el día en un estado vegetativo en el que no hacía prácticamente nada productivo... Y ¿qué queréis que os diga?... Acaba cansando... ¡Hasta a un vago profesional como yo!... Eso de levantarme a las 12, decir “uuuh... si es que... ¡se tiene que ventilar el cuarto!...” ¡Hala!, un par de horas sin entrar por allí. Luego “uuuh... si es que... ¡hay que comer!”... Luego café, periódico, ver algún capítulo de alguna serie de televisión y esperar a que alguien me llamase para ir a beber cerveza (happy hour en el Gallagher: 1 € la Budweisser de 18 a 21 horas... ¡no veas!) volver a casa medio pedo (se pueden beber muchas Bud en cuatro horas) y hala... ¡vuelta a empezar! acaba derrengando al más pintado. Lo juro (vale, tras la lectura de este párrafo, los currantes me estaréis insultando debidamente, pero es cierto ¡os lo aseguro!) Puede llegar a cansar (eso sí: me ha costado más de un año cansarme, todo sea dicho) Es, sobre todo, que puede llegar un punto en el que uno se pregunte “¿Pero qué cojones estoy haciendo con mi vida?" Y que la respuesta no sea nada, pero nada, satisfactoria. ¡Coño! Si es que me vi la tercera temporada de “24” en dos días... ¡Que se dice pronto!

Pero ahora ya no. ¡Ahora soy un hombre nuevo!... Llamadme “Mari Pili”...